22 julio 2016

Los magos de Oriente: Profecía Cumplida


En Isaías 59:20 21 y 60:1 6, se habla del Redentor que viene a Sión

Esta profecía anuncia la venida de Jesucristo. La profecía dice así: “Y vendrá el Redentor á Sión, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, dijo Jehová, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre".

Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti...Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron á ti: tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas sobre el lado serán criadas. Entonces verás y resplandecerás; y se maravillará y ensanchará tu corazón, que se haya vuelto á ti la multitud de la mar, y la fortaleza de las gentes haya venido á ti. Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Epha; vendrán todos los de Seba; traerán oro é incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.”

Sión era un nombre para varias ubicaciones en Israel, pero eventualmente, Sión llegó a ser sinónimo de todo Israel. Isaías profetizó (9:6 7) que un niño nacería y sería hijo de David y que sería rey sobre los que sirven al Dios de Abraham. Su hijo vendría de Belén y pondría Su trono en Jerusalén. Sin embargo, Su reino no sería hecho con manos. Su reino sería espiritual, uno que durará para siempre y será en el corazón humano (Lucas 17:21).

Después que Sara murió Abraham tomó una de sus concubinas, Cetura, para esposa y ella dio a luz a Joksan y Madián. Seba era hijo de Joksan. Seba era hijo de Joksan y Epha era hijo de Madián. Abraham antes de morir le dio todo a Isaac. Tambien le dio dones a sus otros hijos, de Cetura, y los mandó lejos de Isaac, y los mandó hacia el oriente, la tierra oriental (Génesis 25: 1 6).

En Isaías 59:20 21 y 60:1 6, se anuncia que cuando el Redentor viniera, los descendientes de Abraham Le vendrían a ver. Le iban a traer obsequios de oro e incienso, y le adorarían. Podemos pensar que ellos sabían de la promesa del Redentor.

La promesa de Dios a Abraham debe haber pasado a todos sus descendientes por generaciones. Como estos viajeros eran descendientes de Abraham, ellos tenían gran interés en la venida del Redentor. Como profetizado, muchos años después que sus antepasados fueron enviados lejos, ellos volvieron con obsequios de oro e incienso; y alabanzas que ofrece al Redentor.

Algunos de estos descendientes de Abraham se quedaron en la Arabia sureña. Para los israelitas Persia y Arabia eran consideradas las tierras orientales. Seba era el nombre de un país en el sur de Arabia que hoy día se llama Yemen. Noten que sus antepasados fueron enviados lejos después que la herencia fue dada a otro y ellos sólo recibieron dones. Entonces como profetizado, sus descendientes regresaron trayendo consigo dones para el Rey de reyes, el Rey que compartiría Su herencia con ellos y ofrecería el don de la salvación a los Gentiles.

No sabemos a ciencia cierta cómo estos hombres supieron identificar la estrella que los condujo a Belén. Pero sí sabemos, que ellos sabían que la Luz del mundo había venido. Por lo tanto, como predicho en la Escritura, ellos vinieron a la Luz con regalos de oro, incienso, mirra, y Le adoraron (Mateo 2:1 2; 2:11; Isaías 60:6). Su visita era también simbólica de la verdad espiritual que los Gentiles vendrían a esta Luz (Isaías 60:3).

Además de la profecía de Isaías, la mirra y el incienso también dan apoyo a pensar de dónde venían estos viajeros. Isaías profetizó que vendrían con incienso como obsequio al Redentor y Jeremías 6:20 nos confirma que el incienso bíblico se importaba de Seba.

La mirra también era un producto de Arabia y específicamente de Seba. La mirra es una resina de goma que viene de un árbol espinoso pequeño que crece en el país que ahora se llama Yemen y las regiones de cercanas de África. En tiempos antiguos la mirra tenía varios usos, inclusive el hacer de perfume, ungüento e incienso.

La Escritura nos dice que cuando el Redentor viniera, los descendientes de Abraham vendrían de Seba a verlo. Los Salmos también hablan de estos regalos. En el Salmo 72 habla de la venida del Redentor. El verso 10 dice "Los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones." y el verso 15 dice "Y vivirá, y darásele del oro de Seba;".

Cuando los sabios de oriente vinieron a ver al niño, trajeron obsequios de oro, incienso y mirra; cumpliendo la profecía de Isaías 59:20 21 y 60:1 6. Esta profecía habla del mismo acontecimiento dicho en Isaías 9:6 7. Isaías profetizó que cuando el Redentor viniera, dromedarios (camellos jóvenes) de Madián y Epha vendrían de Seba con obsequios: oro e incienso y alabarían a Jehová

Que maravilloso es saber que contamos con un Dios que anticipa nuestras necesidades y con siglos de anticipación puede hacer arreglos para proveer para nuestras necesidades. Necesidades físicas y espirituales. Solamente hay que confiar en Él, y Él hará.

"Y como fue nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem, Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle". Mateo 2: 1-2

¿Cómo pudieron los magos tener la certeza de los que dijeron?

Primero, notaremos que los magos eran hombres sabios. No podemos identificar con certeza de donde vinieron. Especulando diremos que era una práctica común traer regalos de su país del hogar. Por los regalos oro, incienso y mirra (eran todos productos locales de Madián), podemos pensar que venían del noreste de Arabia Saudita.

Los magos eran astrónomos, las señales celestiales eran una parte importante de culturas antiguas. Esto los llevó a su observación de la Estrella. Para ellos, señales celestiales podrían anunciar una mala cosecha o una victoria sobre un reino enemigo.

La pregunta de los magos implica que reconocieron a la estrella, como la señal del nacimiento del Mesías. Ellos sabían que un Mesías vendría, y supieron cuándo vendría. ¿Cómo lo supieron?

Si sabemos que conocían los libros de Moisés. Citaron Números 24:16-19 (la profecía de Balaam) como razón de la Estrella. ¡Este Rey sería anunciado por una señal estelar! Sabían qué buscar, pero no cuándo iba a aparecer. Requerían más información. Con respecto a tiempo sólo Daniel 9:25 menciona al Mesías. Pero esta profecía no dice cuando el Mesías nacería. Dice cuando sería visto por los hombres.

"Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme á mi corazón y á mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todo los días". (1 Sam. 2:35). Dios dijo que el Mesías sería sacerdote. Los sacerdotes eran ordenados a los 30 años de edad.

Ahora sí podemos sacar la fecha. El Mesías sería sacerdote, y se ungían para servir a la edad de treinta. Si los magos podían identificar el comienzo del decreto de Daniel 9:25, podían saber cuándo el Mesías llegaría a este mundo. ¿Cómo? Primero contando las primeras sesenta y nueve semanas de años (483 años), llegan al momento de Su ungimiento (el bautismo de Juan), a los 30 años de edad. Luego restan 30 años y llegan al año de su nacimiento. La certeza de sus cómputos fue que "su estrella hemos visto... y venimos á adorarle".

El que busca de Dios, hallará bendición sin límite. La lección es para nosotros, si el pueblo de Dios no hacen lo que le corresponde hacer, otros harán el trabajo que les corresponde y otros recibirán la recompensa de haberlo hecho.

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