09 febrero 2017

Despertar la Conciencia puede Curar.

Sanación

Entrevista al Dr. Frank Kinslow, creador del método Quantum Entrainment

Es médico quiropráctico y enseña medicina alternativa en la Universidad Everglades (Florida). Pero Kinslow es mundialmente conocido por su método Quantum Entrainment (QE), con el que demuestra el poder de la conciencia pura y nos enseña cómo abrir la mente para crear una curación instantánea en cualquier momento y sobre cualquier persona.

Él mismo nos lo ha explicado durante su reciente visita a Barcelona, donde vino a impartir una serie de talleres y a presentar los libros con los que ha conseguido grandes éxitos de ventas, “La curación cuántica” y “El secreto de la vida cuántica” (Editorial Sirio).

-La primera pregunta es obvia. ¿En qué consiste el método que predica y cómo funciona?

-La técnica de QE se puede aplicar a cualquier área de la vida, a la vida interior, a la mente, la actividad física, y también al medio ambiente. Funciona, no sólo con personas sino también con animales y cosas.

La base es muy sencilla. Hablemos en términos de sanar al cuerpo, ya sea por un problema físico o emocional. Lo principal es que la persona alcance un estado de armonía y de paz, y aquí es fundamental el descanso, porque, al sosegarse los pensamientos, el cuerpo se relaja y se da vía libre a que afloren las emociones de paz, de felicidad… Es muy importante que la persona tenga el mejor entorno para sanarse. La mayoría de los que vivimos en países industrializados, ni descansamos ni soñamos lo suficiente. El descanso es la sanación universal, y el principio que hay detrás de todo eso es que cuanto más profundo sea el descanso más profunda será la sanación. Desgraciadamente, llevamos una vida cada vez más caótica, y en ese estado nuestra mente está constantemente activa, en alerta. Aquí es donde actúa el método Quantum Entrainment, porque te aparta de esa zona de la conciencia caótica y te lleva a experimentar una gran armonía y paz profunda, un estado que todo el mundo tenemos dentro. Y si somos capaces de experimentar esa sensación, lo hemos conseguido, no hace falta hacer nada más para ser capaces de irradiar este sentimiento de armonía con el universo a otra persona a través de un proceso que yo llamo “resonancia simpática”. Por el contrario, si una persona irradia negatividad, entonces la gente se contagiará de esa conciencia caótica.

¿CÓMO FUNCIONAMOS?

-¿Cómo funcionamos mentalmente los seres humanos?

-Funcionamos a partir de tres estadios de conciencia: el de estar despierto, el de estar dormido y el de estar soñando. Y cada uno es distinto, aunque puede producirse alguna variación o solapamiento entre alguno de ellos, como ocurre cuando soñamos despiertos. En los años 70, se habló por primera vez de un cuarto estado principal: la conciencia pura. En el estado de estar despierto, la mente y el cuerpo están activos; en el estadio de estar dormido profundamente la mente está inactiva y el cuerpo está descansado. Y en cuanto al estado de soñar, tanto mente como cuerpo están entre medio… Pero en ese cuarto estado de la conciencia pura, la mente está totalmente despierta y el cuerpo está descansando más que en el sueño profundo. El QE lo que hace es combinar ese estado con el de estar activo, y eso hace que se esté en armonía. No es un esfuerzo, sino algo natural del ser humano.

-O sea, que si experimentamos la paz conseguiremos que la gente esté más tranquila y perciba un entorno de felicidad. ¿Y cómo se llega a esa “conciencia pura”?

-Es muy fácil. De hecho, leyendo mis libros cualquiera puede hacerlo fácilmente. He de aclarar que no es una técnica en la que se deba de hacer algo, sino en la que se deja de hacer. No hay nada en que la mente tenga que estar ocupada, más bien es una experiencia. Se trata de alcanzar un cierto orden mental: más orden significa menos acción, más acción es menos orden, pero menos acción es más orden. Cuando no hay acción, es cuando se consigue el orden perfecto. Y la sanación se produce cuando todo está en ese orden correcto. En este sentido, la conciencia pura sería la relajación más profunda a la que se puede llegar. Cuanto más profunda sea la relajación, mejor nos sentiremos y más profunda será la curación. Pensemos que la conciencia pura es un estado ausente de intenciones, es decir, tenemos que dejar de pensar “quiero hacer esto o aquello”. Por ejemplo, si yo escucho con atención algo, tengo la intención de centrarme en algo que quiero escuchar. En este caso, la conciencia pura sería la propia escucha sin ese “algo” escuchado.

EL MAL INTERIOR

-Vaya…

-Le diré algo más. Nos pasamos todo el tiempo tratando de llenar nuestras vidas con algo, intentamos ganar más dinero, conseguir un mejor trabajo, más amigos, unas relaciones más profundas, más cosas materiales… ¿Pero por qué actuamos de esa forma? Porque no nos sentimos cómodos por dentro. Si nos sentimos bien con nosotros mismos, podemos querer todas esas cosas pero sabiendo que, en el fondo, no las necesitamos. Pues bien, el QE logra que alejemos nuestra mente de este tipo de cosas. Esto es lo que enseño en mis talleres. Duran dos días. El primero lo dedico a explicar cómo funciona el método y cómo hay que ponerlo en práctica. Y el segundo día, llevamos a cabo una serie de actividades en grupo. No hay nadie que no sea capaz de ponerlo en práctica. Y es muy gratificante ver a un grupo de 400 personas, a las que les he enseñado la técnica en 45 minutos, ser capaces de sanarse los unos a los otros. En personas enfermas, se han hecho pruebas antes y después del método, y los resultados han sido asombrosos.

-Dice que cualquiera puede sanarse o ayudar a sanar a otra persona, incluso a nuestra mascota… ¿Qué opina al respecto la medicina convencional?

-Este poder de sanación lo llevamos dentro todos. El método lo hemos comenzado a desarrollar hace un par de años, por lo que la ciencia médica todavía no es consciente de ello y no se ha pronunciado al respecto. Sin embargo, hay muchos médicos que acuden a nuestros seminarios, no son médicos tradicionales sino profesionales con una mente mucho más abierta.

SOLUCIONES GLOBALES

-Entonces, este método no sólo sería aplicable a curar enfermedades sino a muchas otras áreas, a solucionar conflictos sociales, guerras, violencia…

-Sin duda. De hecho, el último capítulo de mi libro está dedicado a la paz mundial. La paz mundial no es un acuerdo entre países, entre políticos que firman un documento, sino que tiene que ver más con la manera de ser de los individuos. Si alguien que está triste o enfadado quiere la paz, nunca la tendrá dentro de sí. Por ejemplo, en esta conversación que estamos manteniendo usted y yo, si apreciara alguna incomodidad por su parte me lo transmitiría, y entonces afectaría a la entrevista. Pero al verle relajado, yo también lo estoy, y eso es lo que permite crear esta fluidez en la conversación. Pues aplique esto a otras situaciones en las que dos o más personas están tomando decisiones importantes…

-¿Es posible sentir que alguien nos está irradiando?

-La irradiación se percibe como un buen sentimiento. Si haces que una mente caótica se relaje, entonces dejarás de pensar en aquello que de alguna manera te hace sufrir. La mente de una persona tú no la puedes hacer cambiar, pero sí contribuyes a crear el entorno correcto para que crezca.

Javier Bolufer

“LA QUE SALVÓ MI VIDA”. LA PAZ ABSOLUTA.

Dejar la profesión de médico quiropráctico y dedicarse a predicar este método por todo el mundo tiene una explicación. Frank Kinslow tuvo dos experiencias que le marcaron su vida. A la edad de 9 años, vivía en Japón y asistía a clases de judo. Es una edad en la que se está aprendiendo a ser un adulto y a controlar lo que uno quiere. Vas dejando la infancia, donde realmente pasas mucho tiempo en la “conciencia pura”, sin preocuparte por el tiempo. Kinslow se dio cuenta de que lo material, como conseguir más cosas, no era tan importante para él, y eso le motivó a interesarse por las ciencias y filosofías esotéricas, a lo que se dedicó durante muchísimos años centrándose en técnicas de respiración, de yoga… Cuenta que se pasaba al día horas y horas meditando, a veces de un modo muy intenso, para mantener el mayor tiempo posible esa paz interior.

Su segunda experiencia que le marcó definitivamente la tuvo cuando cumplió los 61 años. “Pasé una mala racha, me endeudé mucho hasta el punto de que lo que ganaba con mi trabajo no era suficiente para cubrir los intereses de las deudas. Al final, perdí mi empleo y a esa edad… ¿quién me iba a contratar? No sabía cómo ganarme la vida, hasta que me di cuenta de que podía ayudarme todo lo que había aprendido y practicado durante 40 años”.

Frank Kinslow había aprendido a que su mente pasara por alto las cosas que no funcionaban y llegó a la conclusión de que la paz no es algo que uno consiga haciendo algo concreto. “Uno tiene que tomar conciencia de un problema y dejar que la conciencia se ocupe de ello, sin esforzarte en hacer nada más. Se trata de curarse simplemente abriendo la mente para ser consciente de él. Si te das cuenta de lo que eres, no tienes que hacer nada. Es una idea que está dentro de nosotros como seres humanos, y es tan natural como respirar. Esta inactividad del observador permite ser más consciente de tu esencia interior, porque el observador está quieto, no está en actividad, y entonces empieza a apreciar mejor el entorno y a unirte en una sola esencia. Es la sensación que se tiene cuando todo te parece que funciona perfectamente”.

Fuente: vidasana.org

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