viernes, 5 de julio de 2013

Nanotecnología: insertan microchips en células para medir la presión.

En los experimentos se reveló que ni las membranas de las células ni los componentes internos se oponen al recibir una mayor fuerza externa.

Imagen de un sensor de presión de silicio para aplicaciones intracelulares (Rodr
Imagen de un sensor de presión de silicio para aplicaciones intracelulares (Rodrigo Gómez-Martínez, CSIC)


El Instituto de Microelectrónica de Barcelona diseñó un tipo de microchips y lo insertó con éxito en las células para detectar la presión que éstas reciben del medio exterior, informó hoy el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.

El chip mide apenas 4 micras de ancho por 6 micras de largo y 0,4 micras de alto. Una micra equivale a una millonésima parte de un metro.

Uno de los experimentos consistió en insertar microchips en las resistentes células del tipo HeLa. Como resultado, se reveló que cuando éstas asumen una mayor presión extracelular, la misma se transmite al interior de la célula sin que ni su membrana o su interior opongan resistencia, informa el CSIC.

El equipo de investigación, el cual lleva un par de años experimentando con chips intracelulares, explicó que las células pasan su vida en un medio extracelular que ejerce una presión que las somete “a una fuerza mecánica cuya influencia no es del todo conocida”. Ésta suele variar en función a los cambios del medio.

“La capacidad de medir los cambios de presión en el interior de la célula es fundamental para estudiar la deformación celular”. Este fenómeno de la mecánica celular está relacionado con otros procesos como el desarrollo, la migración y la enfermedad de las células”, comentó la investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC Teresa Suárez, que dirigió la parte biológica del trabajo.

“Uno de los mayores logros de la investigación fue alcanzar tal nivel de miniaturización que se permite introducir el chip en la célula, sin afectar a su viabilidad”, destaca José Antonio Plaza en el comunicado.

El chip se compone de 2 membranas de silicio de 50 nanómetros, cerca de 1.000 veces más pequeñas que un metro. Ambas están relacionadas a un resonador óptico que modifica la luz en función a la fuerza a la que se someten las membranas.

Ahora el grupo de investigación espera diseñar chips con diferentes funciones, que puedan medir parámetros diversos. En el caso de ciertas enfermedades podrían actuar como centinelas, siempre alerta, “para comprobar su estado, informarnos del mismo y repararlas, si fuera necesario”, agrega Teresa Suárez.

Artículo original de lagranepoca.com

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