25 agosto 2015

MENTE. Cómo separa el cerebro nuestra capacidad de hablar de la de escribir.

A pesar de que la capacidad humana de escribir evolucionó de nuestra capacidad de hablar, escribir y hablar son actualmente sistemas independientes en el cerebro, de modo que alguien que no puede escribir una frase gramaticalmente correcta podría ser capaz de decirla en voz alta sin errores.


Imagen: Fredrik Rubensson (Flickr, CC)
Imagen: Fredrik Rubensson (Flickr, CC)
La experiencia con personas que han sufrido daño cerebral, especialmente los que desencadenan distintos tipos de afasia, demuestran que la capacidad de escribir y hablar dependen de distintas partes del cerebro, y no sólo en cuanto a control motor de la mano y la boca, sino al más alto nivel de construcción de palabras. De esta manera, alguien con este problema puede decir en voz alta la frase “El hombre está pescando un pez” y escribir a continuación “El hombre está pesca un pez”. 
Aunque ya se conocen casos muy llamativos sobre el tema (recordad que hablamos por aquí de La profesora que olvidó leer pero no escribir) el equipo liderado por la científica cognitivaBrenda Rapp, de la Universidad Johns Hopkins, ha realizado una serie de experimentos para profundizar en el fenómeno. A pesar de que la capacidad humana de escribir evolucionó a partir de nuestra habilidad para hablar, recuerda, la tarea de escribir y la de hablar son actualmente sistemas tan independientes en el cerebro que alguien que no puede escribir una frase gramatical correctamente, podría decirla en voz alta sin cometer errores. 

En un estudio publicado en la revista Psychological Science, el equipo de Rapp ha reunido nuevas pruebas de que es posible dañar el área del lenguaje del cerebro, sin que esto afecte al área de la escritura – y viceversa – incluso cuando se trata de morfemas, los componentes más pequeños y sin significado del sistema lingüístico. “Ver a gente que dice una cosa y –a la vez- escribe otra es sorprendente y alarmante. No nos esperábamos que fuéramos capaces de producir palabras distintas en el discurso y la escritura”, dice Rapp, profesora del Departamento de ciencia Cognitiva de la Escuela Krieger de Artes y Ciencias. “Es como si hubiera dos sistemas lingüísticos cuasi-independientes en el cerebro”. 
El equipo de investigadores quería comprender cómo organiza el cerebro el conocimiento del lenguaje escrito – leer y deletrear -, dado que hay un cianotipo genético para el lenguaje hablado pero no para el escrito. Más específicamente, querían saber si el lenguaje escrito depende del lenguaje hablado en adultos alfabetizados. Si lo había, entonces lo previsto sería ver errores similares en el discurso y la escritura. SI no lo hubiera, lo que se vería es que la gente no escribe necesariamente lo que dice. 
El equipo, que incluye a Simon Fischer-Baum, de la Universidad de Rice, y a Michele Miozzo de la Universidad de Columbia, ambos científicos cognitivos, estudió a cinco víctimas de ictus con afasia. Cuatro de ellos tenían dificultades para escribir frases con los sufijos correctos, pero tenían muchos menos problemas al decir las mismas frases en voz alta. El otro individuo tenía el problema contrario – problemas al hablar, pero no al escribir. 
Los investigadores mostraban dibujos a los individuos y les pedían que describieran la acción. Uno dijo “El chico está andando”, pero escribió: “El chico está anduvo”. Otro participante dijo “Dave se está comiendo una manzana”, pero escribió “Dave se está come una manzana”. Los experimentos confirman que escribir y hablar se encuentran en distintas zonas del cerebro – y no sólo en términos de control motor de mano y boca, sino en los más altos niveles de construcción de términos. 
“Hemos descubierto que el cerebro no es sólo una máquina “tonta” que sabe de letras y su colocación, sino que es “listo” y sofisticado, y conoce las partes de las palabras y cómo unirlas”, dice Rapp. “Cuando dañas el cerebro, podrías dañar ciertos morfemas y no otros en la escritura, pero no en el habla, o al revés”. Este conocimiento de cómo el cerebro adulto diferencia las partes de las palabras podría ayudar a los educadores a enseñar a los niños a leer y escribir, según Rapp. También podría llevarnos a elaborar mejores terapias para los que sufren afasia

Referencia: B. Rapp, S. Fischer-Baum, M. Miozzo. Modality and Morphology: What We Write May Not Be What We Say. Psychological Science, 2015; DOI: 10.1177/0956797615573520Fuente: Universidad Johns Hopkins | Imagen: Fredrik Rubensson (Flickr, CC)
fuente/Yahoo/autorDe Antonio Martínez Ron

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