24 agosto 2015

Tu información personal vale mucho más de lo que crees (y Facebook tendría que pagarte por ella)

LA INFORMACIÓN PERSONAL QUE COTIDIANAMENTE REGALAMOS A PLATAFORMAS Y SERVICIOS EN INTERNET VALE MUCHO MÁS DE LO QUE RECIBIMOS A CAMBIO NOSOTROS.

Tal vez el aspecto más costoso de nuestra inmaduréz como usuarios sea el poco valor que hasta ahora hemos dado a nuestra información personal. Seducidos por nuevas aplicaciones y plataformas nos volcamos a entregar, inicialmente, una porción de nuestros datos y luego, durante el uso de estas nos dedicamos a generar cantidades desmesuradas de data que en el mercado se cotizan cada vez más. Y lo anterior lo hacemos solo a cambio de lo que esta red social o aquella herramientas nos facilitan. 
En pocos años hemos pasado de la emoción que nos generaba la supuesta gratuidad de muchos servicios digitales a darnos cuenta, poco a poco, que en realidad están lejos de ser gratuitos, y que de hecho estamos haciendo un intercambio tácito en el que, hoy sabemos, estamos siempre perdiendo. Y lo anterior se manifiesta, como en ningún otro caso, en Facebook. Si bien muchas compañías están operando bajo este nuevo modelo, comercializando la información personal de los usuarios, sin duda la compañía que mejor lo ha logrado es esta red social –en buena medida por que es la que más y más precisa información de los usuarios guarda . 
Pregúntate quien está pagando por Facebook. Generalmente aquel que paga es el cliente. Y en este caso los anunciantes son los que pagan. [...] Nosotros no somos los clientes de Facebook, nosotros somos el producto. Facebook nos vende a los anunciantes.   
En un artículo recién publicado en The New Yorker, Tim Wu refuerza está noción, alegando que “la más valiosa innovación en el núcleo de Facebook no es haber concebido una red social (Friendster ya lo había pensado) sino la creación de una herramienta que convenciera a cientos de millones de personas a entregar tal cantidad de información a cambio de tan poco”.

El propio Wu cita el caso de Zeynep Tufekc, una socióloga que estudia las redes sociales y que escribió a Facebook solicitando una opción de paga a cambio de que  su información no fuese utilizada bajo ningún fin comercial. Tufekc calculó en 20 centavos de dólar lo que Facebook gana por mostrarle a ella anuncios “targeteados”. Obviamente su solicitud fue ignorada, y es que evidencia que la data personal que ella cede a cambio de usar Facebook es mucho más valiosa que el servicio o producto que está obteniendo a cambio.
Actualmente Facebook vale 270 mil millones de dólares, lo cual le implicó ganancias de 3 mil millones de dólares el año pasado. Y esto sin considerar que la información que acumula, y sigue acumulando mientras lees esto, no está siendo completamente explotada, y que en un futuro podrían encontrarse nuevas formas de sacarle jugo. Es decir, Facebook no solo genera inconmensurables cantidades de dinero, sino que va a cumulando un capital que eventualmente podrá monetizar de muchas otras maneras. Y todo su modelo de negocio se basa en nuestra data personal, aquella que dócilmente le cedemos cada día, cada sesión. 
Aquí lo más importante es, primero, darnos cuenta de que servicios como Facebook están lejos, muy lejos, de ser gratuitos. En realidad nos cobran contra dos capitales que cada vez parecen más valiosos, mucho más de lo que recibimos a cambio de ellos: la atención y la información personal. Una vez que hacemos esto consciente entonces tendríamos que ejercer presión para dar a entender a estas compañías, en este caso Google, que finalmente sabemos que como producto valemos mucho más de lo que nos dan a cambio. Con un poco de presión colectiva Zuckerberg y otros tendrían que, al menos, empezar a considerar repartir el monumental pastel del cual llevan ya unos años disfrutando. 
Recuerda que si usas Internet entonces ya es hora de que defiendas tu privacidad y le des a tu información personal el valor que realmente tiene. 

fuente/Pijamasurf


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios irrelevantes e irrespetuosos serán omitidos.