03 septiembre 2015

Álter vú: la solución de John Titor y los pliegues entre memoria y mundos paralelos.

¿ES POSIBLE QUE LOS VIAJES EN EL TIEMPO DE OTRA PERSONA MODIFIQUEN TAMBIÉN NUESTROS RECUERDOS SOBRE NUESTRA PROPIA VIDA?

Uno de los enigmas favoritos del Internet es el del viajero en el tiempo John Titor, su extraña misión y las evidencias que han dividido a los lectores entre creyentes y escépticos; de manera muy resumida, John Titor fue un nombre utilizado por un blogger quien entre 2000 y 2001 afirmó haber viajado desde el año 2036 a diferentes puntos del pasado a través de una máquina que permite curvar la gravedad y acceder a mundos paralelos (busquen la explicación ampliada en el link anterior). Ahora bien, Ron Schwarz, editor de Stranger Dimensions, ha compartido un nuevo cabo suelto alrededor de John Titor con la historia de los “álter vús” o recuerdos paralelos.
Todo comienza con un experimento de John Titor antes de volver a su dimensión temporal original. En el año 2001 le pidió a muchos lectores de su blog que le enviaran cartas o documentos para ser enviados a versiones anteriores de ellos mismos en 1998. Los mensajes serían enviados a “Pamela”, algo así como la “albacea” o ejecutora de Titor, cuando este hubiera vuelto a su línea de tiempo original. El problema con los viajes en el tiempo es que sus resultados son difíciles de prever (en caso de que uno consiga romper la singularidad de su propia dimensión cronotópica con alguna tecnología desconocida).
Los participantes en el experimento de Titor, incluyendo a la misma Pamela, experimentaron durante los meses siguientes pequeños cambios, casi imperceptibles pero preocupantes. “Edificios que desaparecen, o aparecen en lugares donde no habían estado. Cambios de señalética. Sueños extraños. Desorientación a escala temporal”. Pamela incluso llegó a contar que un viajero del tiempo la visitó en su auto, en 1998, pero no lo recordó sino después de la visita de Titor en 2000. El viajero de 1998 aparece, según ella, en un diario de sueños de por entonces, al igual que su oferta de mandarle mensajes al pasado; a partir de esto se acuñó el término “álter vú”, que sugiere que un recuerdo cambia de significado o se presenta de forma distinta a como solíamos recordarlo.
Según Schwarz, si John Titor efectivamente viajó en el tiempo, las alteraciones que los participantes recibieron en su pasado fueron recibidas en una línea de tiempo completamente distinta a la que ellos recuerdan como “su” pasado. “Pero los mundos paralelos pueden estar muy cerca. Tal vez, como ecos (y viajeros del tiempo) no es imposible que los eventos en uno se asomen en el otro”.
Los álter vús se parecen a fenómenos también asociados con las sutiles diferencias en la experiencia subjetiva y colectiva de la realidad, como el caso de los osos Berenstain, una famosa caricatura de los 80, que en realidad se llamaban Bernstein, o el efecto Mandela, según el cual el político sudafricano habría muerto en una prisión del siglo XX (pues muchos lo recuerdan así), en vez de en su casa en 2013.
El caso es una curiosidad de la era del Internet, aunque vale decir que una curiosidad fascinante que sigue sugiriéndonos relaciones insospechadas: ¿los sueños y la memoria existen como datos “duros” e inmutables, o por el contrario la sugestión y el make believe pueden hacernos recordar cosas que nunca ocurrieron? Y desde otro punto de vista, ¿los viajes en el tiempo –de ser posibles– tendrían consecuencias en el resto de las líneas de tiempo paralelas?, ¿de qué tipo? 
¿Qué te gustaría decirle a tu versión de 1998?
fuente del texto/ Pijamasurf

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