04 octubre 2015

Científico experto en sueño: “Nadie debería empezar a trabajar antes de las 10 de la mañana”.

Un experto en sueño del Reino Unido calificó como una “tortura” que la gente menor de 55 años inicie sus actividades laborales antes de las 9 de la mañana. Además, detalla que trabajar de 9 a 17 deja como resultado “un cuerpo agotado y estresado por la falta de sueño”.
La Universidad de Oxford avaló la investigación de Paul Kelley y destacó que representaba una amenaza para el rendimiento de los seres humanos hasta los 55 años.
“No podemos cambiar nuestros ritmos de 24 horas. No se puede aprender a levantarse a una hora determinada. El cuerpo va a estar en sintonía con la luz del sol y no se es consciente de eso, ya que depende del hipotálamo -encargado de controlar el sistema nervioso central-, no de la vista”, asegura Kelly.
El especialista, un becario honorario de investigación clínica del sueño de la Universidad de Oxford, aseguró que la sociedad necesita cambiar los horarios laborales y de inicio escolar para “encajar” con el reloj natural del cuerpo humano.
“Este es un tema social enorme. Las personas deben iniciar sus actividades a las 10 de la mañana hasta pasar los 55. La gente en general está privada de sueño y esto es muy perjudicial para el cuerpo e impacta física y emocionalmente en el rendimiento”, dijo el investigador en el Festival de Ciencia británico en Bradford. El doctor Kelley propone entonces un inicio escalonado en las escuelas y lugares de trabajo como resultado de su investigación de los ritmos del cuerpo humano.
El cuerpo tiene un “marcapasos maestro” fijado en el cerebro por receptores especializados que están en el ojo y que impactan en todo el cuerpo. Se ha descubierto que la falta de sueño afecta la atención y la memoria a largo plazo y fomenta el consumo de drogas y alcohol.
También puede causar ira, ansiedad, frustración, comportamiento impulsivo, aumento de peso, presión arterial alta, estrés y problemas de salud mental. Los jóvenes son especialmente vulnerables a la privación del sueño, es por eso que la jornada escolar debería tener un comienzo escalonado en donde los niños mayores puedan ingresar a las 11 para permitirles que tengan un rato más para “remolonear”, dice Kelley.
Según su estudio, ellos pierden un promedio de dos horas de sueño al día y por ende, los conduce a un aprendizaje más pobre. Permitir que los alumnos permanezcan en la cama durante más tiempo, mejoraría los resultados en sus exámenes “alrededor del 10 por ciento”, afirma. Los niños más pequeños despiertan temprano naturalmente. A la edad de diez, deberían comenzar la escuela a las 8:30. Para los niños de 16, el inicio de clases sería a las 10 y desde los 18 a las 11.
Cuando los niños entran en la adolescencia, requieren un mejor dormir según su reloj interno del cuerpo. Un pequeño estudio en la Escuela Secundaria Monkseaton en North Tyneside encontró que el porcentaje de alumnos que obtuvieron buenos resultados GCSE -Certificado General de Educación Secundaria británico- subieron de un 34 por ciento a un 50 cuando el inicio de clases fue trasladado de las 8:50 a las 10.
fuente/yometiroalmonte.es

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