15 enero 2017

Descubren nuevos manuscritos del Mar Muerto.

Descubren nuevos manuscritos del Mar Muerto

Los documentos y objetos desenterrados en las cuevas demuestran un largo período de ocupación, desde la prehistoria hasta al menos la época romana. (Wikimedia Commons/Ian Scott photo). Detalle: Dos de los Manuscritos del Mar Muerto tal y como fueron descubiertos en las cuevas de Qumram (Public Domain)

Los rollos del Mar Muerto son un conjunto de cerca de 1.000 manuscritos en hebreo, arameo y griego antiguo, y están considerados uno de los más importantes hallazgos arqueológicos de la historia.

Se han encontrado en la Cueva de las Calaveras del desierto de Judea, cerca del Mar Muerto, dos nuevos fragmentos de los mnuscritos del Mar Muerto junto con piezas de tela formando un fardo que contenía abalorios.


Estos nuevos manuscritos aún deben ser descifrados, ya que el texto escrito sobre ellos es apenas legible, aunque es muy posible que aporten nueva información hasta ahora desconocida acerca de la vida de Jesús. Investigadores de la Universidad Hebrea y de la Autoridad de Antigüedades de Israel han comentado que aún no están seguros de si estos documentos están escritos en hebreo, arameo o en un dialecto completamente diferente después de todo.

Miden aproximadamente 2 x 2 centímetros, entre otras dimensiones, y son fragmentarios. Algunos de ellos presentan un texto escrito, mientras que en otros no se aprecia escritura alguna, como podemos leer en este artículo de Haaretz sobre el hallazgo.

Cuevas del Desierto de Judea en las que fueron descubiertos los Manuscritos del Mar Muerto (CC 2.0)
Cuevas del Desierto de Judea en las que fueron descubiertos los Manuscritos del Mar Muerto (CC 2.0)


Los arqueólogos reanudaron sus exploraciones en la cueva en los meses de mayo y junio del 2016, tras descubrirse la venta en el mercado negro de documentos romanos y de la Edad de Hierro.


“Lo más importante que podemos obtener de estos fragmentos es poder vincularlos a otros documentos que fueron robados del desierto de Judea y que no tienen una procedencia clara”, apunta el Dr. Uri Davidovich de la Universidad Hebrea de Jerusalén en declaraciones recogidas por Haaretz.

En Haaretz podemos leer además que parte de los 870 Manuscritos del Mar Muerto hallados en años anteriores presentaban una escritura clara, aunque otros han resultado más difíciles de descifrar y aún están siendo analizados.
El primero de los Manuscritos del Mar Muerto fue descubierto en el año 1947 por un pastor beduino que arrojó una piedra al interior de una cueva cerca de Qumram y oyó el sonido de un objeto de cerámica al romperse. El pastor entró entonces en la cueva y encontró los documentos que acabarían siendo conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto.
El Manuscrito de la Guerra, descubierto con anterioridad, en una fotografía realizada por Eric Maton. (Wikimedia Commons)
El arqueólogo Yohanan Ahranoi descubrió la Cueva de las Calaveras en 1960. Fue llamada así por los siete cráneos humanos hallados en su interior junto con otros restos óseos. Es una de las numerosas cuevas que forman parte del gran conjunto de cuevas y espacios naturales abiertos en la empinada pared rocosa que se alza junto al arroyo de Tze’elim, en pleno desierto de Judea.
Cerca se encuentra la Cueva de las Flechas, en la que fueron descubiertas puntas de flechas de hierro junto con sus astiles de 75 centímetros de largo cuya antigüedad era de 1.800 años. Las condiciones de extrema sequedad del desierto de Judea permitieron incluso la conservación de elementos orgánicos.
También está cerca la Cueva de los Manuscritos, en la que se han desenterrado antiguos documentos datados en la época de la rebelión de Bar Kokhba contra los romanos.
Estas cuevas han sido habitadas intermitentemente desde tiempos prehistóricos hasta la época en la que Roma dominaba Judea. Muchos de los hallazgos realizados en el período más reciente son fragmentarios y podrían haber sido desechados por los propios saqueadores.
Entre los descubrimientos anteriores realizados en la cueva se incluyen piezas de tela, cuerda, elementos de cuero, objetos de madera y utensilios de hueso. Podemos leer en Haaretz que también se encontró en esta cueva una lendrera de madera datada en la época de la rebelión de Bar Kokhba.
Además de los hallazgos de origen orgánico se han encontrado fragmentos de cerámica, vasijas de piedra y objetos de sílex. Entre los objetos de metal descubiertos había agujas y clavos de cabeza hueca para sandalias.
Entre los años 1948 y 1956 los investigadores hallaron 80 manuscritos intactos y más de 20.000 fragmentos en 11 cuevas de Qumram. En estos textos hay pasajes de todos los libros del Antiguo Testamento con la excepción del Libro de Ester. Los judíos de la antigüedad empleaban tinajas de este tipo para guardar documentos escritos sobre pergamino, cobre y papiro. (Wikimedia Commons)
Entre los años 1948 y 1956 los investigadores hallaron 80 manuscritos intactos y más de 20.000 fragmentos en 11 cuevas de Qumram. En estos textos hay pasajes de todos los libros del Antiguo Testamento con la excepción del Libro de Ester. Los judíos de la antigüedad empleaban tinajas de este tipo para guardar documentos escritos sobre pergamino, cobre y papiro. (Wikimedia Commons)
El fardo envuelto en tela recientemente descubierto y que contenía abalorios no ha sido abierto, aunque ha sido examinado con rayos X para comprobar qué había en su interior. Este fardo se suma a otros dos hallados con anterioridad por el Dr. Aharoni. Se trata del mayor depósito de abalorios del período Calcolítico, anteriores a la Edad del Bronce, encontrado en el Próximo Oriente.
Desgraciadamente, los ladrones que saquearon las cuevas han revuelto hasta tal punto los diferentes estratos que resulta difícil datar con exactitud algunas de las piezas y manuscritos.
El descubrimiento de restos de miles de alimentos, entre ellos dátiles de palmera, aceitunas, granadas, y trigo y cebada, respaldan las estimaciones de los arqueólogos según las cuales las cuevas habrían sido habitadas por el ser humano desde el Calcolítico, y utilizadas como refugio por rebeldes en la época romana hace más de 2.000 años.
Uri Davidovich, uno de los directores de las excavaciones, ha declarado a Haaretz que: “Tenemos todas las razones para creer que aún quedan manuscritos ocultos. En años recientes han salido a la luz en el mercado de antigüedades diversos documentos de la época romana e incluso de la Edad del Hierro. Deben tener su origen en cuevas del desierto de Judea.”
fuente/ La Gran Época

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