lunes, 10 de diciembre de 2012

SBM. Solo Buena Música en Sabiens. Hoy Gretchen Wilson con el tema California Girls.

Los secretos del Kamasutra.


Hace mil años, en las junglas del norte de la India, los reyes guerreros hindúes construyeron una inmensa y misteriosa ciudad. Estatuas eróticas cubren las ruinas de los templos que todaví­a se vislumbran por encima de las copas de los árboles. 

Este lugar puede tener la clave del Kama Sutra de la India, conocido en el mundo entero por ser un antiguo texto sobre el arte de hacer el amor. 

Tratando de descubrir el resto de esta ciudad perdida y de explorar su fuerte en la montaña, seguiremos el rastro de gloriosas hazañas de la ingenierí­a de un reino temible. Asimismo, descubriremos el legado del Kama Sutra en los palacios de los reyes que se apoderaron de este exótico reino.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Catalina, abducida, cuenta su experiencia.

Los cerebros de los músicos se sincronizan unos con otros al interpretar piezas conjuntas.





Científicos alemanes constatan la existencia de una red intercerebral que emerge de la coordinación, también en otras actividades.

Cuando los músicos ejecutan una pieza musical con otros músicos, la actividad de sus ondas cerebrales se sincroniza, ha demostrado un estudio realizado por investigadores del Instituto Max Planck de Alemania. Según los científicos, la coordinación musical haría emerger pequeñas redes en los cerebros y entre los cerebros, que posibilitarían la alineación temporal de acciones. Un fenómeno similar había sido detectado ya en 2010, en este caso durante la interacción social. Por Marta Lorenzo.

Cualquiera que haya tocado alguna vez en un grupo musical o en una orquesta estará familiarizado con el fenómeno: cuando se interpreta una pieza de manera conjunta, el impulso de las acciones propias no proviene solo de nuestra mente, sino que además parece controlado por la actividad coordinada del grupo.

Científicos del Instituto Max Planck de Berlín (en Alemania) han demostrado que esto tiene un origen cerebral: cuando se interpreta una pieza musical en grupo emerge una interconexión entre las redes neuronales de los intérpretes, informa dicho Instituto en un comunicado.

Para analizar el fenómeno, los investigadores utilizaron electrodos con los que rastrearon las ondas cerebrales de guitarristas tocando a dúo. Asimismo, observaron las diferencias de la actividad cerebral de los músicos cuando estos estaban dirigiendo o, por el contrario, siguiendo la interpretación de su compañero.

De esta forma, pudieron constatar que, cuando los guitarristas tocaban a dúo, la actividad de las ondas cerebrales de ambos músicos se sincronizaba.

Conexión a pesar de las diferencias

Pero la investigación de Ulman Lindenberger y sus colaboradores del Instituto Max Planck no se detuvo con este descubrimiento. Además, los científicos, quisieron saber qué sucedía en la actividad cerebral de los músicos cuando una pareja de guitarristas interpreta una pieza musical con dos partes bien diferenciadas.

En concreto, el objetivo era averiguar si la sincronización de las ondas cerebrales se produce incluso cuando dos músicos no tocan exactamente las mismas notas.

De ser así, este hecho resultaría incompatible con la suposición de que las similitudes en la actividad cerebral entre dos guitarritas que tocan al unísono es debida a la percepción de los mismos estímulos o a la ejecución de los mismos movimientos. Además, supondría que los cerebros se sincronizan para impulsar la coordinación de acciones conjuntas.

Para probar su hipótesis, los científicos organizaron a 32 guitarristas experimentados en 16 dúos. A estos músicos se les colocaron en total 64 electrodos en la cabeza, lo que permitió registrar la actividad de sus ondas cerebrales en diferentes regiones del cerebro. Después, a los participantes se les pidió que tocaran 60 veces la misma secuencia de una sonata de Christian Gottlieb Scheidler.

Pero, en estas interpretaciones, a ambos miembros de cada dúo se les asignaron tareas ligeramente distintas: por un lado tenían que tocar a dos voces, y por otro a uno de cada dos se le asignó un papel de liderazgo, para asegurar que ambos comenzaran al mismo tiempo y mantuviesen el mismo tempo.

La diferencia entre el director y el seguidor de cada dúo se reflejó en la actividad eléctrica captada por los electrodos: "En el intérprete que tomaba la iniciativa, la sincronización de las ondas cerebrales medidas con un solo electrodo resultó más fuerte, y estaba presente antes de que el dúo comenzara a tocar", afirma Johanna Sänger, primera autora del estudio.

Esto se produjo especialmente en las ondas delta, que se encuentran en una gama de frecuencias inferior a cuatro hercios. Este hecho “podría reflejar la decisión del intérprete director de empezar a tocar”, cree Sänger.

Coordinación cerebral en otras actividades

Los científicos también analizaron la coherencia entre las señales registradas por los diferentes electrodos conectados a la cabeza de los intérpretes de cada dúo. El resultado fue sorprendente: cuando los músicos tenían que coordinar activamente su interpretación, lo que sucede sobre todo al comienzo de una secuencia, las señales recogidas por los electrodos frontal y central se sincronizaban claramente.

Sanger explica que cuando coordinamos acciones con otras personas se forman “pequeñas redes (neuronales) en el cerebro y entre los cerebros, especialmente cuando estas actividades precisan una alineación temporal, como sucede al interpretar una pieza de música”.

Los datos obtenidos indican, por tanto, que las redes intercerebrales conectan áreas de ambos cerebros, unas regiones que previamente ya habían sido relacionadas con la cognición social y con la producción musical.

Los investigadores creen que la activación de estas redes intercerebrales se produciría no solo cuando se interpreta música. Según Sänger “pensamos que las ondas cerebrales de personas diferentes también se sincronizan cuando estas realizan de manera coordinada otro tipo de acciones, como algún deporte o durante la comunicación”.

¿Qué sucede en la interacción social?

Si tenemos en cuenta otro estudio, realizado en 2010 por científicos de varios centros de investigación franceses y publicado por la revista PlosOne, Sänger estaría en lo cierto, al menos en lo que a interacción social se refiere.

Esta investigación previa, realizada con 18 participantes que fueron organizados por parejas, fue realizada con tecnología EEG (electroencefalograma) dual y con vídeo, y consistió en registrar la actividad cerebral de los voluntarios mientras estos imitaban los movimientos de mano de sus compañeros.

Los resultados del análisis de los datos obtenidos en este otro caso revelaron que dichas imitaciones se correspondieron con la emergencia de una red intercerebral de sincronización en la gama de unas ondas cerebrales similares a las alfa, las llamadas ondas “mu” (que han sido observadas sobre la corteza motora del cerebro, y se atenúan con el movimiento e incluso con la intención de moverse).

La red intercerebral apareció en las regiones centroparietales derechas del cerebro, de las que se ha sugerido que juegan un papel clave en la interacción social. En este caso, afirman los científicos, las ondas mu actuaron simétricamente como centros funcionales clave de la red cerebral interindividual.(fuente/Tendencias21)

Filmando un avión comercial se captó una anomalía en una nube.

SBM. Solo Buena Música en Sabiens. Hoy The Animals con "The House Of The Rising Sun"


sábado, 8 de diciembre de 2012

¿Qué tendrá México con tantos avistamientos OVNI?. Otro caso más.

OVNIS filmados en el cielo de la ciudad de San Petersburgo, Rusia. ¿Qué buscan?

Escuchen la historia sorprendente del niño Boris Kipriyanovich realizada en Moscú, Rusia en el año 2007.

 

Él no es cualquier pequeño, ya a la edad de 1 año y 5 meses podía leer los titulares de los periódicos y a los 2 pintaba como un alumno avanzado, pues podía diferenciar los colores y sus matices. Cuando fue a jardín infantil, sus cuidadoras quedaron atónitas y aturdidas por sus talentos y particular forma de pensar. El chico posee una memoria excepcional y una increíble capacidad de retener y asimilar nueva información. Sin embargo, sus padres pronto notaron que su niño había estado adquiriendo información de una manera única, de alguna otra parte.

Cuando tenía 3 años, su predisposición sobre asuntos relativos al Universo cautivó a sus padres. “Él era capaz de nombrar todos los planetas de los sistemas solares e incluso sus satélites. Él estaba llenándome con nombres y números de galaxias. Al principio lo encontré bastante atemorizante, pensé que mi hijo estaba demente, pero luego decidí revisar si esos nombres realmente existían. Tomé algunos libros sobre astronomía y me asusté de descubrir que el chico sabía tanto sobre esta ciencia,” dijo Nadezhda su madre.

A los 7 años, el niño les narró a sus padres un relato cautivante. Les habló acerca de la civilización marciana, sobre ciudades megalíticas, sus naves espaciales y vuelos hacia varios planetas incluyendo a la Tierra. Boriska era un piloto marciano que le tocaba ir seguido a nuestro mundo por asuntos relativos al comercio entre su nación y el desaparecido continente de Lemuria (que según la leyenda, estuvo en medio del Océano Pacífico). De ese territorio, él asegura conocer bastante, puesto que tenía grandes amigos allí.

El chico visualiza todo el cuadro de la caída de Lemuria como si hubiera sucedido ayer. Él lamenta la muerte de su mejor amigo como si fuera su culpa. “Una importante catástrofe tuvo lugar en la Tierra. Un gigantesco continente fue consumido por aguas tempestuosas. Luego, de repente, una maciza piedra maciza cayó en una construcción… mi amigo estaba allí…, relata Boriska. Yo no pude salvarlo. Estamos destinados a encontrarnos alguna vez en esta vida”, sostiene el pequeño ruso.

Cuando su madre le preguntó por el aspecto físico de los lemurianos, no tuvo reparos en decirle que eran de alrededor de 9 metros de estatura. Todos ellos fallecieron en una catástrofe que se produjo hace aproximadamente 800 mil años.

En cuanto a Marte, afirma que la altura promedio de su pueblo era de 7 metros. Sin embargo, al contrario de lo que se piensa, en ese planeta no habitó una sola raza, sino que había múltiples de ellas conviviendo. Producto de lo mismo, cada pueblo tenía sus propias naves espaciales, sus propias tecnologías y maneras de pensar. Fue así que gran parte de la población que habitaba en dicho mundo pereció en una gran guerra nuclear que destruyó su atmósfera. Ahora, él asegura, que de todas formas quedaron sobrevivientes que permanecen hoy en día allí, pero en el subsuelo y respiran gas carbónico.

Boriska declaró firmemente que las personas encontrarán conocimiento bajo una de las pirámides. Todavía no ha sido descubierta.

“La vida cambiará una vez se abra la Esfinge,” dijo él, y agregó que la gran Esfinge tiene un mecanismo de apertura en alguna parte detrás de su oreja (pero no recuerda exactamente dónde).

Boriska atrapó la atención de científicos rusos en el verano del año 2004. Especialistas del Instituto de Magnetismo de la Tierra y ondas de-Radio de la Academia rusa de Ciencias fotografiaron el aura del chico, que resultó ser extraordinariamente fuerte.
“He tiene un espectrograma anaranjado, lo cual dice que él es una persona alegre, de un intelecto poderoso,” dijo el catedrático, Vladislav Lugovenko.

Los científicos modernos de todo el mundo conducen trabajos de investigación, en un intento de develar el misterio de niños fenomenales (índigos). Los resultados arrojaron que las personas que poseen habilidades únicas nacieron en todos los continentes habitados del Globo durante los últimos 20 años.

Con 14 años en la actualidad, Boriska asegura que estos niños vienen a cumplir una importante misión en la Tierra, en donde ayudarán al resto a adecuarse a los cambios energéticos que se están produciendo ahora y los que vendrán en un futuro cercano.












Matemáticas aplicadas a fenómenos relacionados como las tormentas Solares, catástrofes o precisión del Zodíaco.

File:Louvre 122006 019.jpg
Zodíaco de Dandrera, expuesto en el Museo del Louvre
Archivo: Dendera.jpg
Representación gráfica del zodíaco realizada durante la campaña napoleónica en Egipto, Vivant Denon 

Este capítulo es extremadamente importante. Muestra un vínculo matemático irrefutable entre el ciclo de las manchas solares y la precisión (cambio) del zodiaco.

En un momento sabrá hacia dónde nos conduce todo esto, pero primero, debe observar algunos pequeños cálculos matemáticos; nada difícil. Hice estos cálculos numerosas veces y no me produjeron ningún colapso mental, por lo tanto, usted no tiene nada que temer. Como me pasó a mí, se topará con varios números asombrosos que no podrá ignorar. Empecemos ahora mismo.

Primero, debe recordar que cada campo magnético del Sol tiene una velocidad de órbita diferente. La rotación en los polos es más lenta que en el ecuador. El campo ecuatorial rota alrededor de su eje en 26 días, el polar, en 37. Al cabo de 87,4545 días, el campo más rápido del ecuador alcanza al campo polar.

En ese período, el campo ecuatorial ha viajado 3,363636 partes de un círculo, y el polar, 2,363636; la diferencia es exactamente un círculo de 360 grados.
"No tan difícil", le oigo pensar.
Bueno, entonces continúo con mi historia. Si leyó el capítulo en el cual se descifra el código del zodíaco, debe saber que la Tierra se desplaza 3,33333 segundos por año en el zodíaco. Ahora le pido que multiplique ese número por sí mismo: 3,33333 x 3,33333 = 11,11111.

Este es el tiempo promedio del ciclo de una mancha solar. Cada 11 años, el ciclo de la mancha solar sube y baja, va desde un punto alto a uno bajo. Nuevamente, esto no es una coincidencia. En cálculos posteriores, logré descifrar varios códigos con este número, el cual demostró que mi búsqueda iba bien.

Si se multiplica este número importante por el número de los ciclos de rotación de los campos magnéticos del Sol, se obtienen los siguientes resultados sorprendentes, y en verdad, quiero decir sorprendentes:
3,363636 x 11,11111 = 37,37373737
2,363636 x 11,11111 = 26,26262626
Por cierto, vuelven a aparecer los periodos de rotación, pero revertidos en comparación con la cantidad de círculos que se ha viajado. Se obtienen dos series infinitas de 37 y 26. Los lectores inteligentes se darán cuenta de lo siguiente: esto significa que, si conoce el período del campo magnético del ecuador, puede calcular la velocidad del campo polar, usando el cuadrado del número de precesión. Y por supuesto, puede hacer lo mismo, pero al revés.

Bueno, me quedé sin habla. No soy capaz de expresarlo con mayor precisión. Es una extraordinaria conexión matemática, donde la coincidencia está absolutamente —repito, absolutamente—, fuera de toda discusión. Es parte de un "plan maestro", un programa de computación muy sofisticado, que derrota al más moderno software, en su belleza y complejidad. Usted no puede ignorarlo. Sólo trate de hacer algo como esto.

Este es su punto de partida: incorpore los dos campos magnéticos del Sol, los cuales son la piedra angular del ciclo de las manchas solares, con su periodo promedio. Si le preguntara esto a un astrónomo, él lo miraría con desesperación y no contestaría su interrogante. Peor aún. No podría estar en condiciones de brindar un modelo matemático, porque no sabe las fórmulas que conocían los mayas y los egipcios.

Estas series de complejos datos astronómicos asombran a todo el mundo. Y demuestran incondicionalmente la inteligencia de aquellos que crearon estas teorías. Así como el descubrimiento de la piedra Rosetta indujo el comienzo de la egiptología, esta manera de decodificar causará una revolución en el conocimiento de la antigüedad. Es un vínculo crucial con la existencia de nuestra civilización. En cierto modo, estas cifras tienen una numerología esotérica. Como puede ver, son números esenciales que pueden procesarse en componentes básicos.

Cuando están procesados, a su vez, ellos nos conducen a los mismos números que son una mezcla de combinaciones del más alto orden, dando como resultado una fuente de información para los que se dedican a esto, es decir, los expertos en números.

Los números relevantes son una metáfora determinada para el catastrófico desastre que va a devastar la Tierra. Son el climax fascinante de una búsqueda de las razones del desplazamiento de los polos, la caída de los cielos, la destrucción de la Tierra, animales y personas. En su simplicidad, se halla oculta una inmensa complejidad de mitología y religión, de ciencia y matemáticas, que se reúnen en un símbolo esencial.

Esto no termina aquí. Aparentemente, el descubrimiento de que el campo ecuatorial del Sol rota en 26 días, fue difícil de lograr. La rotación del campo polar resultó mucho más difícil, debido su la invisibilidad desde la Tierra. Por eso, ellos escondieron en el número de precesión, el código secreto del campo polar.

La demostración es la siguiente:
11,11111 x 3,3333 = 37,037037037037
Aquí hallamos la serie infinita del 37. No es posible tanta coincidencia. Nuevamente, se lograrán más conexiones entre el desplazamiento del zodíaco y el magnetismo solar, y obtendremos la evidencia de los acontecimientos profetizados y reales en la Atlántida, si encontramos esas conexiones. Al mismo tiempo, estamos seguros de lo que va a suceder en el año 2012.

Los atlantes sabían que una gigantesca interrupción del Sol, provoca enormes erupciones.

Figura 38.
Efecto de los campos magnéticos que rotan de manera diferente.

La onda de choque electromagnética es tan poderosa que el campo magnético de la Tierra estalla.

Luego de ese evento, la Tierra se moverá en la dirección opuesta en el zodíaco. Para describir esto, los atlantes buscaron una relación matemática entre ambos fenómenos.

Juntos podemos revelarlo. Usamos el tiempo de los campos magnéticos del Sol: 26 y 37 días, luego calculamos la cantidad de grados que cada campo viaja en un día.

Si dividimos el número de grados de un círculo por estos números, obtenemos como resultado lo siguiente:

360 / 26= 13,84615385
360 / 37 = 9,729729730
Divida el ciclo de precesión por estos números:
25.920 / 13,84615385 = 1.872
25.920 / 9,729729730 = 2.664

Mire estos números más de cerca, notará que ya el primero es significativo. Para los mayas, el 1.872 es muy importante. Pero 1.872 también es el período más corto en el zodíaco de los egipcios. Además, esos números aparecieron varias veces en mis cálculos. La precisión de estas simples cuentas aclara cualquier duda que pudiera quedar. Y esto no es todo.

Más adelante, el número 2.664 estará indicado como un número de código esencial en el Códice Dresden. En otras palabras, puede recuperar dos números de códigos mayas haciendo un simple cálculo en el zodíaco egipcio. Esto indica que deben tener el mismo origen. Si ahondamos más profundamente en tales hallazgos, pude decodificar datos más importantes.

La omnipresencia de los números simbólicos no es una coincidencia. Ellos forman una similitud extraña pero comprensible y son la síntesis de una civilización superior que tuvo que confrontar el fin de los tiempos, de dioses que han incluido sus mitos y conocimientos en una gran idea. Es una fuente de conocimientos donde una perturbadora investigación científica exacta fue incorporada. Tuve que tomar aire.

¿Cuáles serían los siguientes descubrimientos que me aguardaban?

Para hallar la precesión se necesita saber acerca de dos puntos en un año, donde el día y la noche son iguales en duración. Estos serían el 20 de marzo y el 22 de septiembre. La investigación revela que mayas y egipcios tenían estos conocimientos, debido a que varios templos estaban construidos en ese punto donde el Sol se elevaba por el horizonte al comienzo de la primavera.

Y allí radica la solución del acertijo que estoy tratando de develar. El ciclo de precesión es una majestuosa máquina de una extraordinaria complejidad. Casi me desmayo. Su conocimiento del cosmos debía ser enorme y sus matemáticas, descomunales. Según ellos, se necesitan 72 años antes de que el Sol se desplace un grado sobre su eclíptica. Esta es una estimación asombrosamente precisa, de acuerdo con los astrónomos de la actualidad. Sólo una ciencia de un nivel matemático y astronómicamente elevado puede producir tal exactitud.

Yo me pregunté si sería posible que los códigos secretos estuvieran ocultos detrás de este número. ¿Acaso iniciaron esta codificación en los números de los cuales hablé antes? ¿Estaba su herencia tan brillantemente codificada, de modo tal que alguien que tuviera una perspectiva científica pudiese reducir su compleja información matemática en un modelo más comprensible?

Lleno de respeto, empecé mis cálculos y pronto logré vislumbrar que mi corazonada era correcta:
1.872 = 72 círculos de 26 días
2.664 = 72 círculos de 37 días

Estoy bastante seguro de que usted también se asombró al ver el número 72. Cuando se multiplica por el período de los campos magnéticos solares, el resultado son los números consignados. Estos aparecen tan frecuentemente que no pueden ignorarse.

Aquí nos tropezamos con la esencia. Sin lugar a dudas, está claro que los egipcios intencionalmente incorporaron estos números en su manera de calcular. ¿Por qué?, me preguntaba. Un profundo estudio del texto de Albert Slosman sobre la catástrofe anterior me dio la respuesta a esta acuciante pregunta: Aha-Men-Ptah se corrió 72 grados en el zodíaco después de la hecatombe.

Esta conexión de importantes números básicos en el ciclo de las manchas solares y el zodíaco, está creada con un propósito. Son la respuesta matemática a las visiones apocalípticas de las erupciones volcánicas, de enormes terremotos, eras glaciales y una gigantesca ola; y por lo tanto, pavorosamente realistas.

¡Qué solución brillante, qué lógica sobrenatural! me dije a mí mismo. ¿Era, acaso, un mensaje telepático a través de la nebulosidad de los tiempos? Algo me decía que este era el caso.

Había mucho más para descubrir detrás de estos números del lejano pasado.

¿Estaría yo en condiciones de recordar esas memorias? ¿Podría descifrar el olvidado código, de manera más extensa? Observé los números con renovado interés y tuve éxito después de un exhaustivo estudio (los lectores interesados en las matemáticas pueden hallar la evidencia en el Apéndice).

Reste el número del ciclo de las manchas solares (vea el capítulo anterior), de los valores calculados:
1.872 - 1.846 = 26
2.664 - 2.627 = 37
¿Qué obtuvo?

Una conexión directa entre el magnetismo solar y el corrimiento del zodíaco. Dicha ciencia es extremadamente progresiva y excede la que conocemos en la actualidad. Detrás de todo esto hay una mano solícita que quiere advertirnos; y científicos increíblemente inteligentes fueron los responsables de esto.

La razón es que dicha conexión no es azarosa; existe una conexión directa entre los períodos dramáticos en la Tierra. El ciclo de precesión está estrechamente vinculado con el principio y el fin de las eras glaciales. Esto se ha conocido desde la década de 1970. Los descubrimientos mencionados antes son la evidencia de que los atlantes tenían un elevado nivel de conocimientos, ¡y eso hace más de 12.000 años!

Ellos también descubrieron, como los científicos en la actualidad, que hubo varias causas para las eras glaciales. Tuvieron que confrontar esto el 2 de febrero de 21.312 a.C. La Tierra viró 72 grados y el subtropical Aha-Men-Ptah (Primer Corazón de Dios), en unas pocas horas quedó recubierto con el entonces Polo Norte. A esta tragedia le siguió una ola imponente.

Los que sobrevivieron se agruparon y decidieron crear un centro astronómico: el Círculo de Oro.

Por miles de años, sus mejores científicos estudiaron los cielos y finalmente llegaron a la siguiente conclusión:
El punto vernal está cambiando muy lentamente. Esto significa que aparece después de un determinado tiempo en una constelación diferente. Ellos codificaron el magnetismo solar, el periodo de Venus y otros números importantes en los periodos de los distintos ciclos: 1.872, 2.016, 2.304 y 2.592 años. Estas constelaciones recibieron nombres basados en hechos históricos, los cuales siguen usándose casi sin cambios hasta nuestros días.

Durante el corrimiento del zodíaco, se produce un segundo fenómeno: el eje de la Tierra se está desplazando levemente e inclinándose en mayor o menor medida. Los científicos lo llaman la inclinación respecto de la eclíptica (esto significa el ángulo entre el ecuador y la eclíptica). Los atlantes deben haber descubierto lo mismo que los científicos en la actualidad, fluctuando con una diferencia de 2,4 grados. El eje está más derecho a los 22,1 grados y más inclinado a los 24,5 grados.

La fluctuación del eje de la Tierra tiene una influencia en la velocidad del zodíaco y se produce siglo a siglo. Fueron 25.920 años; hoy está en el año 25.776. Lo más molesto es que los atlantes ocultaron en su génesis, un código secreto que yo pude descifrar. Según este, se produjo un desastre en la Atlántida cuando la precesión cambió a 25.776 años.
Hoy hemos alcanzado el mismo periodo. No existe correlación más alarmante y esto demuestra que un acontecimiento catastrófico puede llegar a tener lugar en cualquier momento, ahora.

Los científicos demostraron que el principio y el final de las eras glaciales en Europa y el continente americano, pudieron predecirse gracias a dichos descubrimientos. Estos alarmantes sucesos se producen cuando los polos del eje de la Tierra están más derechos de lo normal. La precesión también causa un cambio en la rotación de la Tierra, lo cual genera un corrimiento de los veranos. Esto significa que, si un verano es relativamente frío, una parte del hielo que se formó en el invierno no se derrite.

Al siguiente invierno se formará una nueva capa de hielo y una reacción en cadena de circunstancias glaciales se producirá en consecuencia.

Por lo tanto, la existencia de una nueva era zodiacal puede ser un crucial iniciador para el comienzo de las eras glaciales. Y esta no es toda la historia. Durante los últimos dos millones de años, la Tierra soportó diez períodos largos y cuarenta cortos de eras glaciales. La duración promedio de una era glacial va de 80.000 a 100.000 años. Estas debieron alternar con períodos interglaciales más cálidos que duraron alrededor de 10.000 años.

En los últimos 330.000 años, Europa conoció tres períodos más cálidos, seguidos de otros más fríos que duraron 100.000 años.

Hace diez mil años, se inició este período más cálido que estamos atravesando ahora. El final del mismo, definitivamente, se está acercando. Un desconocido desastre nos aguarda. Las capas de hielo de un espesor de cientos de metros van a enterrar a Europa y destruirán todo cuanto quede debajo. Por supuesto que los atlantes lo sabían, y estoy seguro de que sabían mucho más.

Ellos deben haber hecho las siguientes correlaciones:
Las manchas solares y la fuerza de los inviernos: una baja actividad de las manchas solares produce fuertes inviernos, y también es cierto lo contrario. Una fácil conclusión. Todos concuerdan acerca de este tema, en particular cuando se toman en cuenta sus conocimientos sobre el ciclo de las manchas solares.

La desaceleración o aceleración del ciclo de precesión: los astrónomos actuales piensan que el Sol causa la precesión, pero ignoran cómo. Todos sabemos que el viento solar produce partículas eléctricas, las cuales pueden penetrar en la atmósfera terrestre por los polos y producir las conocidas auroras australes y boreales. Una porción de estas partículas puede llegar hasta el núcleo interior y crear una carga eléctrica, que es la responsable del cambio en la velocidad de la rotación.

El corrimiento del campo magnético y las tormentas solares: luego de un periodo de más de 1.300.000 días, el campo magnético del Sol se da vuelta (ver The Mayan Prophecies [Las profecías mayas]). Este fenómeno viene con enormes explosiones solares, las cuales son responsables de múltiples efectos. El campo magnético de la Tierra es fuertemente golpeado, las auroras son visibles en casi todo el globo y los relámpagos se generalizan. Esto es más que suficiente para atraer nuestra atención y conducirnos a las conclusiones necesarias.

En el año 10.000 a.C, los atlantes tenían tal certeza de la correlación entre el campo magnético del Sol y un suceso catastrófico sobre la Tierra, que decidieron orquestar un éxodo. Durante 208 años hicieron los preparativos necesarios. Los mayas y los egipcios, como descendientes de los legendarios atlantes, predijeron una catástrofe similar pero más violenta, para el 21-22 de diciembre de 2012. ¿Qué calcularon? Después de casi 12.000 años, habrá una gigantesca reversión del campo magnético del Sol.

Cuando eso suceda, llamaradas solares increíblemente grandes se emitirán, billones de partículas alcanzarán los polos terrestres y estos "arderán en llamas". Debido al continuo flujo de electromagnetismo, los campos magnéticos de la Tierra se sobrecargarán. Se generarán fuerzas eléctricas desconocidas. Cuando los polos se llenen de auroras, por las partículas que caen, lo inevitable sucederá: el campo electromagnético interior de la Tierra se sobrecargará y estallará.

Entonces, ¡wam! El campo magnético terrestre se revertirá y la Tierra empezará a girar en sentido contrario, como una dínamo que comienza a dar vueltas para el otro lado, y el Polo Norte se convertirá en el Polo Sur, y viceversa. ¡Y toda nuestra civilización será destruida!
Mi conclusión es que los atlantes descubrieron varias relaciones entre el magnetismo solar y el desplazamiento del zodíaco.

Todo esto es sumamente perturbador. Los científicos modernos saben que los mismos fenómenos podían poner a la Tierra en un terrible peligro. Ignorar estos mensajes es suicida. Casi todos morirán durante tales acontecimientos, si no se toman las precauciones de manera urgente. Y sobre todo, los sobrevivientes no tendrán computadoras ni máquinas en las cuales confiar.

fuente del texto/bibliotecapleyades.net