miércoles, 6 de junio de 2018
martes, 5 de junio de 2018
Thor no era un dios, sino un alienígena con una poderosa arma
Los proponentes de la hipótesis del antiguo astronauta sostienen que los dioses de la antigüedad no eran más que astronautas provenientes de otros mundos, que con sus conocimientos y poder lograron que nuestros ancestros los adoren y veneren.
En este videoprograma, David Parcerisa expone la posibilidad que el martillo del dios nórdico Thor haya sido una poderosa arma cuyos poderes mágicos respondían por una gran tecnología alienígena.
Si Buda fuera taxista.
¿Crees que cambiaría la historia si cambian sus personajes su acometido?.
En este sentido Ferran Prat de Sabiens entrevista al coach y escritor Mario Reyes para hablar de dos libros suyos El Caracol Dorado y “Si Buda fuera taxista” en el que, a través de 24 personajes, se van dando diferentes historias, así como aprendizajes o reflexiones que al lector le dará qué pensar.
Esperamos que os guste.
El Bien Contra el Mal o el Mal por Ausencia de Bien?
Congreso Sabiens Nº10 2018 CONTACT (Principado de Andorra 13 y 14 de octubre Hotel Roc Blanc).
El Bien y el Mal... Es una lucha, el una falsa invención, es una manipulación mental o realmente existen entidades generadoras del mal.
En el siguiente programa Ferran Prat de Sabiens abre un análisis y debate sobre este delicado tema. Participan Artur Homs y Enrique Monis. Por favor, nos encantaría saber tu opinión y materializa en comentarios.
Misterios del Antiguo Egipto.
Los antiguos Egipcios creían que la consciencia evolucionaba a través de la reencarnación. Osiris era el Señor de la Reencarnación, quien determinaba el siguiente destino que correspondía para seguir aprendiendo, encontrando comprensiones que pasaban a la siguiente vida como dones, virtudes y habilidades.
lunes, 4 de junio de 2018
Descubren el «error» genético que nos hizo humanos
Un grupo de investigadores del Mater Research Institute y de la Universidad de Queensland (Australia) ha descubierto la existencia de un nuevo gen en el ADN de nuestros antepasados, el NOTCH2NL, que sería el causante de las grandes dimensiones de nuestro cerebro y de la estructura única de la corteza de los hemisferios cerebrales.
«Dos de los principales rasgos del ser humano son la ampliación de las dimensiones cerebrales y el lento crecimiento del sistema nervioso en el interior del útero materno», explica David Haussler, profesor de la Universidad de California y coautor de la investigación. «Ahora sabemos que los mecanismos moleculares del desarrollo y las características del Homo sapiens tienen lugar durante las primeras etapas del desarrollo cerebral», añade. Según los expertos, los genomas de los humanos y de los chimpancés coinciden en un 99 %, aunque nuestros sistemas nerviosos se desarrollan de manera diferente y padecen distintos problemas durante la vejez. Esta es la razón por la que la comunidad científica no puede utilizar a los primates para llevar a cabo estudios sobre las diferentes enfermedades que afectan al ser humano ni sobre su capacidad de adquisición del lenguaje y de un intelecto desarrollado
Los científicos, que tenían por objetivo investigar la estructura de los diferentes genes en el primer cromosoma humano, creen que la razón principal por la que hombres y primates son diferentes desde el punto de vista genético radica, no tanto en la estructura de los genes, sino en la diferente actividad de distintas partes del cerebro.
Un «error» genético El NOTCH2NL, como se denomina el nuevo gen descubierto, fue responsable del desarrollo de las neuronas así como de la formación de futuros tejidos cerebrales en el embrión de los humanos. Según la nueva investigación, los primates carecen de este rasgo, lo que podría explicar por qué el ser humano tiene un mayor desarrollo mental. Asimismo, todo parece indicar que este gen «de más» apareció por error en el ADN de nuestros antepasados hace unos tres o cuatro millones de años como resultado de una serie de errores al copiar el primer cromosoma.
«El NOTCH2NL permitió que nuestro cerebro aumentara su volumen», detallan los científicos. Más tarde, un segundo error en nuestro código genético generó un nuevo tramo en nuestro ADN —cambiando así de manera significativa el desarrollo del sistema nervioso humano— que fue copiado varias veces más durante la evolución de nuestros antepasados. Esto provocó que las células nerviosas empezaran a «madurar» más rápido y a dividirse menos. «Como sucede a menudo en la historia de la evolución, un pequeño cambio en el funcionamiento de las células madre conlleva una gran consecuencia», concluyen los investigadores.
Fuente/Cell. Edición: RT
fuente/via/mysteryplanet.com.ar
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