05 agosto 2015

La triste historia de la dama blanca de “Lake Crescent”.

Esta historia, entre dramática y curiosa, tiene su escenario en un paraje de belleza incomparable: Lake Crescent, o lago de la media luna, en el Parque Nacional Olympic , en el condado de Clallam, Washington.

Si por algo es conocido este lugar, es por sus aguas, tan azules y cristalinas como el cielo en verano. A sus espaldas, se erige además una montaña en forma de pirámide, y bordeando este escenario, quedan a su vez las huellas, los restos de las vías de un ferrocarril que serpenteó sus orillas.

Aquí se respira paz, Lake Crescent está muy alejado del ruido de las ciudades y es un lugar perfecto para desconectar, para dejar a un lado nuestra obligaciones mundanas durante unos días. No obstante, como siempre ocurre en estos casos, nunca debemos pasar por alto las historias trágicas sucedidas en el pasado en determinados parajes.

En Lake Crescent no solo brilla la pureza de esas aguas originadas por un glaciar. Debes saber que nadie ha podido valorar con exactitud cuál es su profundidad. Y aún más, son muchas las personas desaparecidas aquí, siendo la “dama blanca del lago”, uno de las historias más impactantes acaecidas en este lugar.

En Lake Crescent no solo brilla la pureza de esas aguas originadas por un glaciar. Debes saber que nadie ha podido valorar con exactitud cuál es su profundidad. Y aún más, son muchas las personas desaparecidas aquí, siendo la “dama blanca del lago”, uno de las historias más impactantes acaecidas en este lugar.

¿Te gustaría conocer su historia?

La trágica historia de la dama del lago de la media luna

Se llamaba Hallie Latham Illingworth. Tenía algo más de 30 años cuando, tras separarse de su segundo marido, encontró trabajo en una de las tabernas que hay cercanas al lago Crescent como camarera. Aquí, en 1936, donde sucedió esta historia, se alzaban unas humildes instalaciones con las cuales atender a los turistas.
Hallie llevaba una vida tranquila en este lugar. Al poco tiempo, conoció a Montgomery “Monty” J. Illingworth, y los dos se casaron en junio de ese mismo año. Pero su enlace no fue precisamente satisfactorio ni aún menos feliz: el marido de Hallie la maltrataba de modo brutal, despiadado casi. De hecho, según decían era normal verla cada día aparecer en la taberna con la cara morada, con alguna herida, con magulladuras…
Hallie Latham
Hallie Latham
Tras 5 meses de matrimonio, nuestra protagonista desapareció sin dejar rastro. Estarás pensando en el marido, sin duda. El señor “Monty” afirmó que Hallie se había ido con un marinero de Alaska. Las autoridades lo creyeron, pero a los pocas semanas empezaron a sospechar cuando este hombre, se marchó a California con otra mujer.
No obstante, nadie hizo nada. Hallie no tenía parientes y nadie se preocupó por buscarla. Jamás. Hasta que llegó el 6 de julio 1940, dos pescadores encontraron algo flotando en el agua, era un bulto envuelto en mantas y cuerdas. Cuando llamaron al sheriff y retiraron el envoltorio, descubrieron algo espantoso a la vez que lleno de misterio:
Era una mujer de poco más de 30 años. Pero su cuerpo, no estaba hinchado, ni corrompido… parecía una preciosa estatua blanca de yeso. Su carne estaba dura y parecía casi de cera. Era ella: Hellie.
La sacaron del agua y la llevaron a un centro forense para averiguar qué le había ocurrido, y por qué tenía ese aspecto tan singular. Los médicos no tardaron demasiado en intuir que el cadáver de Hellie había sufrido lo que se conoce como “saponificación”. Cuando el cuerpo se sumergió en este lago famoso por carecer de nitrógeno, la descomposición fría originada sin duda en las profundidades, hizo que las sales y calcio del agua convirtieran la carne en un material similar al jabón, en realidad es una sustancia llamada Adipocira. Es lo que los expertos conocen como Saponificación cadavérica.
Tras un meticuloso proceso de análisis al cuerpo, se concluyó con que Hellie, había sido brutalmente estrangulada. El 26 de octubre de 1941, Monty Illingworth, su prófugo marido, fue arrestado en Long Beach. Se aportaron pruebas concluyentes, y contaban con más de un testimonio apoyando los malos tratos que sufría la mujer.
No obstante, no fue hasta el 5 de marzo 1942 cuando se le culpó de asesinato en segundo grado, y condenado a cadena perpetua; ahora bien, por alguna razón que desconocemos fue puesto en libertad condicional 9 años más tarde…
Mientras, la leyenda de la dama blanca del lago Crescent ya se había levantado con fuerza en el Parque Nacional Olimpic. Nadie pudo olvidar ese rostro perfecto de blancura absoluta, y ese cuerpo de cera que el lago, no había querido corromper. Como si de alguna manera, hubiera querido respetar a esa mujer que ya había sufrido demasiado en vida. ¡Quien sabe!
fuente/supercurioso.com

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