20 septiembre 2015

¿Cómo se comunican los muertos con los vivos?

Los seres queridos que han fallecido, ¿pueden comunicarse con nosotros?

Este es un tema del que habitualmente no se habla en forma abierta, quizás por un prejuicio de que si uno por ejemplo escucha voces, es un signo de trastorno psíquico, o si ve algo fuera de lo común, se considera que está alucinando. Sin embargo, entre la gente que ha sufrido pérdidas, este tipo de experiencias son mucho más comunes de lo que uno puede creer. Ahora nos podemos preguntar si estas experiencias son producto de un deseo, de una imaginación de la persona que está sufriendo, de un estado alterado de stress y de debilidad o congoja…o si simplemente son comunicaciones reales de seres que han partido. No es fácil dilucidarlo.

Una cosa interesante que apuntaría a la realidad de estos hechos, es que la persona fallecida no siempre se comunica con el familiar más allegado (que en teoría sería el que estaría más propenso a alucinar debido al estrés y a la necesidad de contacto). También es llamativo que estas ‘comunicaciones’ suceden generalmente como eventos únicos (no se repiten a diario, no suceden cada vez que la persona está debilitada, o estresada, o muy sensible ). A lo que vamos, suponiendo que la persona que ha quedado viva está en un estado tal de ansiedad y stress que provocaría una alucinación, lo que uno esperaría encontrar es que en cada pico de stress o agudo dolor, la experiencia de la visión se repitiera. Y en la mayoría de los casos esto no sucede. Por el contrario, muchas de estas experiencias han tenido lugar meses o años después de la partida del ser querido. (O sea que no coincidiría con el momento de mayor shock emocional que sigue a la muerte )

¿Cuánta gente ha tenido estas experiencias? Bill y Judy Guggenheim, en su proyecto de investigación sobre ‘Comunicaciones después de la muerte’ (ADC Project – After Death Comunnication, en USA) han llegado a la siguiente conclusión: “Basado en nuestra investigación, estimamos en una forma conservadora, que al menos 50 millones de americanos, o el 20% de la población de Estados Unidos, ha tenido una o más experiencias de comunicación después de la muerte. Los porcentajes se elevan dramáticamente entre los padres que han perdido un hijo, los viudos, los niños que han perdido a sus padres y todos los demás que hayan sufrido la pérdida de un ser amado.” Estos autores opinan que las Comunicaciones ADC también son muy comunes en otras partes del mundo, donde son socialmente aceptadas como comunicaciones reales de seres queridos fallecidos. La gente que ha vivido estas experiencias son capaces de compartirlo en una forma libre y alegre con los demás, y todos se benefician de discutir estos eventos abiertamente. “Creemos que las comunicaciones ADC merecen el mismo grado de aceptación pública y de apertura de conciencia en nuestra propia cultura”, agregan Bill y Judy Guggenheim.

En nuestro entorno, si preguntamos en forma confidencial y directa, es llamativo el alto número de estas experiencias que han sido vividas en relación a la pérdida de un ser querido. Si bien son experiencias que por lo tanto podríamos considerar habituales, encontramos que es grande la resistencia a hablar de ello. Distintos tipos de posibles ‘Comunicaciones después de la muerte’ que más usualmente han sido reportados (pueden presentarse solas o combinadas entre ellas):

1. Sentir la presencia (de la persona fallecida).
Es una sensación distintiva, casi física, de que él o ella están presentes. La mayoría de la gente que ha experimentado esto, dice reconocer a la persona y también identifica las emociones y su estado de ánimo general. Algunos pueden recibir mensajes no verbales en esta forma. Aún cuando este tipo de comunicación es la menos tangible y concreta de todas, cada experiencia tiene un comienzo y un final muy definido. Los que lo experimentan son claramente conscientes de cuando ‘llegan y cuando se van’ sus seres queridos fallecidos.

2. Comunicaciones Auditivas (recibir un mensaje verbal, escuchar la voz de una persona fallecida) Algunas personas reportan haber escuchado una voz audible que provenía de una fuente externa a su propia persona. Escuchan la voz en sus oidos, en la misma forma que escucharían a cualquier otra persona hablando con ellos. Pero la mayoría de las personas dicen haber escuchado la voz internamente, adentro de su cabeza o mente, y están igualmente convencidos de que la fuente de origen de esta voz era externa a ellos. A esto se lo encuadra también dentro de las comunicaciones telepáticas. En ambos casos, tanto si oyen la voz en forma externa o interna, lo que más destacan es que la voz es claramente familiar, y su forma de hablar también. Estos mensajes en general son muy cortos, de unas pocas palabras, casi como un telegrama. (Por ejemplo: “Todo va a estar bien”) También hay casos donde se han escuchado palabras de advertencia ante un peligro inminente.

3. Comunicaciones Táctiles (sentir el contacto físico con una persona fallecida)
Estas experiencias generalmente consisten en un leve toque, una suave caricia, o beso, un brazo que nos rodea los hombros, una mano que nos toca el pelo. Si bien las experiencias táctiles pueden aparecer aisladas de otras, lo más frecuente es que se presenten en combinación con experiencias auditivas o de sentir la presencia del ser querido.

4. Comunicaciones Olfativas (oler una fragancia específica que puede ser asociada a un amigo o familiar fallecido) Pueden ser aroma a perfume, colonia, flores, alguna comida en especial, bebida, tabaco, etc Durante una experiencia de este tipo, la gente reporta haber sentido un olor que está claramente fuera de contexto con su entorno. El cuarto o el área donde están se impregna súbitamente con un aroma particular que no tiene una fuente física identificable. Dentro de estas experiencias, es habitual encontrar que dos o más personas las experimenten a la vez.

5. Comunicaciones Visuales (Ver a la persona fallecida)
Dentro de este tipo de experiencia, se puede hablar de Apariciones parciales y Apariciones completas. En la primera, la persona es capaz de ver solo una parte del cuerpo de la persona fallecida, o si lo ve entera, no la ve del todo sólida. Dentro de esta clase de formas de percibirlo, se encuentra el ver al ser querido como una luz brillante, como una cara dentro de una luz brillante, solo la parte superior del cuerpo o como un cuerpo casi transparente, como una niebla. Las apariciones parciales o completas pueden incluir cualquiera de los tipos anteriores de contacto (sentir la presencia, escuchar una voz, sentir un contacto físico u oler una fragancia). En la descripción que se hace cuando ven luces, es habitual escuchar que la luz es ‘muy brillante, pero no lastima los ojos’. Muchas veces se ve la persona más joven, en perfecto estado de salud, o sin algún problema físico que le hubiera aquejado durante su vida. (Por ejemplo, una persona que no podía caminar, se la ve caminando, con sus piernas bien. O una persona con un gran deterioro físico por causa de una enfermedad, se la ve saludable.)Si bien se suele pensar que suceden solo en circunstancias especiales, estas experiencias suelen pasar en cualquier lado, de día o de noche, indistintamente, adentro o afuera, hasta cuando estamos rodeados de otras personas, o manejando un auto, o solos. Aún cuando la experiencia sucede en la oscuridad, la persona fallecida se puede ver con todo detalle. En algunos casos, una luz brillante se ve atrás de ellos, en otros, ellos mismos son la fuente de luz que se extiende más allá de su cuerpo e ilumina la habitación. Los que han visto este tipo de luces, las describen como una luz blanca y clara, aunque a veces también como con tonos dorados, amarillos o con toques azules (similares a las descripciones que realizan aquellos que dicen ver el aura humana). En los casos de apariciones ‘completas’, el cuerpo de la persona fallecida se ve exactamente como si estuviera ahi, sólido y real. Muchos dicen percibir una gran serenidad espiritual, mucho amor o una gran paz, que se irradia del ser querido.

6. Comunicación en forma de Visiones (se ve a la persona fallecida como en una foto, en dos dimensiones, o como un holograma en tres dimensiones, como una imagen flotante)
Pueden ser vistas en forma externa o como una visión interna. Las visiones externas se experimentan con los ojos abiertos, y pueden ser comparadas a la visión de una diapositiva o de un video proyectado enfrente nuestro, suspendido en el aire. Las visiones internas son vistas en la mente, con los ojos abiertos o cerrados. Estas visiones están generalmente compuestas por colores muy vívidos y brillantes, que irradian su propia luz, similar a lo que podríamos percibir si viéramos una imagen en un vidrio coloreado (como un vitraux) iluminado desde atrás. Las descripciones de este tipo de visiones coinciden en que es como mirar por un aujero hacia otra dimensión y sentir de una forma intuitiva que hay un mundo espiritual más allá de este. Estas visiones pueden incluir mensajes telepáticos. Estas comunicaciones son más frecuentemente reportadas durante las visiones internas que son experimentadas durante una profunda relajación, meditación u oración.

7. Comunicaciones en estado de Ensueño (que suceden en el momento en que uno se está durmiendo o justo cuando se está despertando) Este estado de ensueño (Alfa) se alcanza espontáneamente al dormirse y al despertarse. También puede ser inducido por prácticas de meditación, hipnosis, o profunda oración. Es importante destacar que las experiencias de comunicación tienen esencialmente las mismas características ya sea que se experimenten en estado despierto, de ensoñación o dormido.

8. Comunicaciones en Sueños (hacer contacto mientras que están profundamente dormidos)
Si bien se las llama ‘sueños’ es común escuchar el siguiente comentario de boca de quienes lo han experimentado: “Fué un sueño. Pero no era un sueño normal, era muy real.” Para diferenciar esta experiencia de un sueño común , podemos decir que los sueños son en general bastante fragmentados, llenos de simbolismos y situaciones fantásticas, e incompletos en muchos sentidos. Si bien algunos de ellos tienen una gran intensidad emocional, también típicamente presentan una cierta cualidad de irrealidad y son habitualmente olvidados con facilidad. Por contraste, las comunicaciones en sueños se sienten como un contacto ‘cara a cara’ con la persona fallecida. Son mucho más ordenados, coloridos, vívidos y recordables que la mayoría de los sueños. Es bastante común que las comunicaciones en sueños involucren un número de personas que están físicamente vivas y también a la persona fallecida. Interesantemente, en casi todos los casos, el que experimenta la comunicación (el que está soñando) es el único que en el sueño es capaz de percibir y comunicarse con la persona fallecida, mientras los otros se mantienen completamente afuera de la experiencia. Otro rasgo que se ha encontrado en este tipo de sueños, es la sensación de una barrera que separa a la persona que sueña de la persona fallecida. (por ejemplo, estar del otro lado de un río, de una puerta, algo por donde no está permitido cruzar. Esta separación también coincide con algunas descripciones que realizan aquellos que han tenido experiencias de casi-muerte y han vuelto a la vida.). Puedes leer un artículo que hemos elaborado tratando en profundidad este asunto pulsando aquí.

9. Comunicaciones durante una Experiencia Fuera del Cuerpo (Sentir la sensación de salirse fuera de su cuerpo físico, y en ese momento encontrarse, sentir que se produce la comunicación con la persona fallecida)
Estas experiencias son menos comunes que las anteriores. Las experiencias fuera del cuerpo pueden producirse mientras que se está despierto, en estado de ensoñación o dormido. La comunicación se realiza al igual que en los otros tipos de comunicaciones, solo que el encuentro se produce en un estado de consciencia distinto. (Por ejemplo: Estar en su cuarto despierto, sentirse que se sale del cuerpo, ve su cuerpo desde arriba, va hacia otra habitación, ahí se encuentra con la persona fallecida, la ve o la siente, o la escucha, vuelve a su cuerpo). En algunos casos, la experiencia se asemeja mucho en sus características a una ‘Experiencia cercana a la muerte’ o NDE, pero con la diferencia de no estar en peligro de muerte. (Por ejemplo, soñar con un túnel, una luz al fondo, encontrarse con su ser querido y otros familiares fallecidos, escuchar su voz diciéndole ‘Vuelve. Todavía no es el momento para ti, tienes aún mucho que hacer’, y luego sentir que la luz se va, y uno estar despierto en su cama).

10. Comunicaciones por medio de Teléfonos (recibir una llamada telefónica, y oir la voz de la persona fallecida en el teléfono) Este tipo de comunicación se puede dar en sueños y también sucede cuando están despiertos. El teléfono realmente suena, al atender se escucha la voz de la persona fallecida, se puede en ocasiones mantener una conversación. La voz se puede escuchar en forma fuerte y clara o también como si estuviera muy lejos. Luego de finalizada la comunicación, no se escucha que la otra persona corte, sino que se escucha silencio en la línea, como si hubieran cortado el cable. Otras personas describen haber recibido comunicaciones en sus contestadores telefónicos, grabadores de audio, radios, televisores o computadoras. (Según Bill Guggenheim, como los teléfonos son simples aparatos eléctricos, algunos de nuestros seres queridos fallecidos pueden aparentemente manipular la energía eléctrica para lograr este tipo de comunicación.)

11. Comunicaciones a través de fenómenos físicos
Luces que se prenden y apagan, radios y otros elementos eléctricos que se encienden, objetos mecánicos que se activan, fotos y otros objetos que se mueven o encuentran cambiados de lugar, retratos que irradian luz, algo que sale ‘volando’ de su lugar y aterriza al lado nuestro.

12. Comunicaciones simbólicas (por medio de signos que son interpretados por la persona como un mensaje del familiar o amigo fallecido). Generalmente son signos que tienen significado personal para la persona doliente, por ejemplo mariposas o pájaros que se comportan de una manera particular, que se acercan a la persona, o se quedan quietos y no se asustan, mostrando un comportamiento no habitual. En general son experiencias subjetivas, que solo pueden ser evaluadas por la intuición del que las experimenta.

Un argumento importante para validar las comunicaciones como tales (y no como meras proyecciones del inconsciente , fantasías, alucinaciones o memorias causadas por la pena) son los casos en que las personas fallecidas se han comunicado con sus seres queridos, antes de que estos se enteraran que habían muerto. En el caso de una muerte súbita e inesperada, la persona que queda viva, y que no sabe del fallecimiento de su ser querido, no tendría motivo alguno para estar alucinando por una pena que aún no siente. Los casos más comúnmente reportados consisten en la visita de la persona que acaba de fallecer a un familiar o amigo que al desconocer que este ha fallecido, se sorprende mucho de verlo y no entiende qué es lo que está sucediendo. Muchas veces coincide el horario de la visita con el momento de su muerte, independientemente de la distancia física y el lugar adonde se encuentre el familiar que tiene esta experiencia.


Cuerpos y Planos

Por J. Cámara (Dtor. de Círculo)
Existen siete planos de existencia. Estos planos no están unos encima o debajo de otros, sino que todos están en el mismo sitio a la vez. Nosotros  experimentamos el plano físico gracias a nuestros sentidos (vista, tacto, gusto, olfato, oído). Vemos, por ejemplo, un rio y lo experimentamos con la vista (lo vemos), con el oído (escuchamos el agua), etc. Vemos el plano físico con nuestros sentidos físicos. Pero, al mismo tiempo, hay más planos; estos planos no los vemos porque físicamente no tenemos los sentidos necesarios para hacerlo. Quiero que este concepto quede muy claro: todos los planos están en el mismo sitio a la vez, pero no podemos verlos todos. Sólo podemos experimentar los planos que tengan la misma vibración que nosotros. Nosotros, en este momento, vibramos con el plano físico y, por tanto, ese es el que experimentamos. El plano físico sería el que tiene una vibración más baja, más densa, más grosera. En cambio, el plano divino sería el que contiene una vibración más elevada, más sutil, más pura.
Los siete planos de existencia son:
  1. Plano físico
  2. Plano astral
  3. Plano mental
  4. Plano búdico
  5. Plano átmico
  6. Plano monádico
  7. Plano divino
El profesor F. Redondo  habla de esto en su libro “La luz diamantina” del siguiente modo: Como hemos dicho, las diferentes dimensiones del Universo se “ínter-penetran siempre”, de tal manera que en este mismo instante, aquí y ahora, todos los planos participan conjuntamente, aunque sí es cierto que un plano superior se expande por encima de uno inferior en diámetro. El mejor ejemplo para comprender esta idea de integración, es el de la esponja llena de agua, dónde en un mismo espacio hay tres elementos diferentes, sólido, líquido y gaseoso (aire), compartiendo todos ellos armoniosamente la esponja. Cada Plano es una región muy concreta de existencia, aunque estrechamente relacionada con la anterior y la posterior inmediata”
Nosotros somos seres multidimensionales. Esto significa que estamos en muchas dimensiones (planos) a la vez. Si existen siete planos que se dan a la vez, nosotros también debemos estar en esos siete planos a la vez. Por tanto, tenemos diferentes cuerpos, según en el plano que estemos . Cada uno de nuestros cuerpos vibra de más denso a más sutil: el cuerpo físico vibra muy denso y, por tanto, vive en el plano físico. Después está nuestro cuerpo astral, que vibra un poco más elevado que el físico y, por tanto, vive en el plano astral. Y así sucesivamente. Todos los cuerpos los tenemos a la vez.
Bien, sabemos ahora que tenemos siete cuerpos a la vez, y que cada cuerpo existe en un plano diferente. Podríamos preguntarnos ahora: ¿y en cuál de esos cuerpos está el alma? Bien, pues el alma está en todos los cuerpos a la vez. No es que el alma se divida. Es, más bien, que es capaz de vibrar de diferente modo según el plano en el que esté. Por tanto, puede habitar todos los planos a la vez.
Viene ahora una nueva pregunta: ¿tiene nuestra alma, por tanto, conciencia en todos los planos en los que está? Y la respuesta es no. Nuestra conciencia está enteramente en el plano físico. Nuestra alma está experimentando a través de nuestro cuerpo físico. No tiene conciencia del resto de planos. Podemos verlo como si el resto de nuestros cuerpos estuviesen dormidos en el resto de planos. El único cuerpo despierto es el físico. El alma duerme en seis planos y está despierta en el más denso, en el físico. (Aunque sabemos, por lo que nos contaba Eckhart Tolle en su libro), que en la mayoría de ocasiones ni siquiera el alma es consciente de sí misma en el plano físico, porque nuestros egos  se interponen en ello. No hablaré de esto ahora para no liaros más.
Debemos tener claro hasta ahora que tenemos siete cuerpos en siete planos, y que todos se dan a la vez. No se divide el alma. Está en todos a la vez, sólo que en algunos está inconsciente.
Cuando morimos, ¿qué sucede? Nuestro cuerpo físico deja de servirnos y, por tanto, la conciencia abandona ese cuerpo y plano físico y pasa al siguiente plano, con su siguiente cuerpo, el astral. Como decíamos, todos los planos están interrelacionados, mezclados unos con otros. Por tanto, la persona muerta en el plano físico puede seguir viendo a los vivos del plano físico a través de su cuerpo y plano astral.
Habréis oído muchas veces que hay personas que cuando experimentan un coma  (y por tanto, pierden la conciencia), hablan de que se han visto fuera de su cuerpo, de que veían todo lo que pasaba en la habitación o el quirófano en el que estaban, pese a estar en estado inconsciente. ¿Cómo es posible esto? Porque la conciencia abandona el plano físico y experimenta a través de ese cuerpo astral desde el plano astral. Con la muerte sucede lo mismo o, mejor dicho, algo muy parecido. Nuestras vibraciones son muy parecidas a las que teníamos en el plano físico y, por tanto, todavía sentimos emociones “humanas”, deseos, etc. También, al ser las vibraciones tan parecidas de uno a otro plano, podemos seguir viendo a los vivos. Vemos ya más cosas, por supuesto, somos capaces de experimentar nuevas visiones, nuevas sensaciones. El tiempo ya no existe tal y como lo conocíamos. Cuando llevamos un tiempo en el plano astral, trabajando en él, nuestra vibración se eleva de nuevo y pasamos al siguiente plano, el Mental. Cuando los pacientes de Michael Newton, a los que hemos leído en el libro “Vida entre vidas” y “Destino de las almas”, hablan de cómo se juntan en grupos, cómo hablan con sus guías y todo lo que experimentan en la postvida, están recordando lo que les sucede en el plano mental.
Veamos otra curiosidad. Cuando dormimos, nuestra conciencia abandona el plano físico y se marcha al astral. Sin embargo, como nuestro cuerpo astral también está casi tan inconsciente como el físico, no somos capaces de experimentar nada allí. A veces escuchamos a personas que nos dicen que han soñado con un familiar muerto y que el sueño era extremadamente real, que su familiar le daba mensajes, lo abrazaba y él sentía ese abrazo. ¿Qué ha pasado aquí? Pues que ese ser fallecido, que se encuentra en el plano astral, aprovecha que estamos durmiendo y, por tanto, estamos también en el plano astral, para comunicarse con nosotros.
Hablamos de vibraciones. La insistencia en la necesidad de meditar está precisamente relacionada con este tema. Cuando meditamos bien, cuando conseguimos meditar realmente, nuestra vibración cambia, se eleva. Al elevar nuestra vibración conseguimos mayor conciencia y, por tanto, comenzamos a tener acceso al plano astral aunque estemos vivos en el físico. Aumenta nuestra paz, nuestra concentración, nuestros presentimientos, nuevas ideas, etc. Eckhart Tolle nos dice que cuando conseguimos acallar la mente, los egos (esto es meditar), el Ser (alma) se hace consciente de sí misma. ¿Y esto que significa? Que elevamos la vibración. Que comienza a despertar el Ser y a experimentar el plano físico de una nueva manera y, a través de él, comienza a vislumbrar el siguiente plano.
fuente/circulodebusqueda.wordpress.com

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