miércoles, 30 de septiembre de 2015

MARTE. Lo que "oculta" el anuncio de agua en Marte.



Es la noticia del día. Extrañamente, un tema “científico” está ocupando la primera plana en los periòdicos y los horarios de “prime time” noticiosos. El descubrimiento –anunciado oficialmente por la NASA- de agua en estado líquido sobre la superficie marciana parece haber abierto las puertas de un reverdecido entusiasmo global por la exploraciòn del planeta rojo y su eventual, futura colonización. Así, de pronto nos enteramos que es un argentino el ganador de un concurso generado desde la agencia espacial norteamericana para diseñar los módulos habitacionales que ocupará esa futura colonia, y ya son más de ochenta mil los terráqueos dispuestos a ser los pioneros de ese ¿nuevo mundo?.

La algarabía por el descubrimiento (que no, no se trata que las cámaras de la sonda MRO hayan captado un prístino mar oceánico y ni siquiera una turbia laguna; sino estrías que cambian de coloraciòn en algunos cráteres del hemisferio sur atribuibles a “agua que aflora en períodos estivales”) ha llevado incluso a que comenzara a especularse seriamente respecto de la fecha de la primera misiòn tripulada a nuestro vecino planetario: programada originalmente para el año 2030, ya se habla firmemente de adelantarla al 2025 y, quizás, al 2022. Y, hasta aquí, no estamos diciendo nada que el lector avisado no haya leído ya en portales de Internet o en el diario matutino con el que acompaña su café.

De modo que en lo que quiero detenerme es en lo que parece estar escapándosele a unos cuantos. Y es que la noticia del descubrimiento del líquido elemento en Marte no es la noticia. La noticia es que sea noticia la noticia. Y preguntarnos si esto es casual.

Todos sabemos –pero, por la misma razòn que explicaré, parecemos olvidar prontamente- que nada hay más frágil, más lábil, más fugaz que la memoria popular. Si así no fuera, no podrían (tanto desde el ámbito científico como social, político, etc.) volver a presentarnos cada tanto las mismas “novedades” como si fuera la primera vez que se anuncia. ¿Quieren un inevitable ejemplo bien “argento”?: el pretendido “primer satélite argentino”, el ARSAT 1, lanzado con bombos y platillos en 2014: como los periodistas –primeros que nadie en tener el deber de informarse correctamente deberían haber hecho antes de, simplemente, repetir lo que leen por ahí- deberían haber sabido, el primer satélite argentino fue el Lusat I, en tiempos tan tempranos como 1990, un proyecto de radioaficionados. Después de 20 años en órbita, con la batería ya agotada, continuó funcionando. En 1996 siguieron los satélites profesionales, en agosto el MU-SAT, conocido también como «Víctor I» y en noviembre la comisión estatal CONAE inició, con el SAC B (Satélites de Aplicaciones Científicas), su serie de satélites científicos como parte de un Plan Espacial Nacional, Argentina en el Espacio, implementado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). También existe un satélite, el Pehuensat-1, diseñado y elaborado por la Universidad Nacional del Comahue y lanzado en enero de 2007, desde la India.
Esto –que tal vez sirva de lecciòn, cuando menos, a los colegas que lean este artículo- sirve para ratificar el concepto arriba expresado. Algo es noticia hoy; en unos meses es apenas un vago recuerdo. Y en unos pocos años, podemos “relanzarla” nuevamente con la casi certeza que todos creerán que es una novedad.

Y con Marte pasa exactamente eso. Ya se había anunciado el descubrimiento de agua, al menos, siete veces. En 1971, la sonda Mariner 9 fotografió evidencia de la misma en cauces secos de ríos y restos de deltas. Las Viking, de 1976, detectaron agua congelada en el polo norte marciano. En 2002 la NASA anunció que la Mars Odissey había encontrado agua en forma de hielo en el subsuelo marciano, en volumen como “para llenar dos veces el lago Michigan, y eso es posiblemente sólo la punta del iceberg”. Lo mismo hizo el Opportunity en 2004. El New York Times publica en 2006 que la Mars Global Surveyor había encontrado más evidencias de agua subterránea, bajo el título de “Pruebas sólidas de existencia de vida fuera de la Tierra”. En 2008, el mismo periódico anuncia que la sonda Phoenix ratificaba las pruebas del 2006. Y en 2013 la “Curiosity” demostraba cómo ciertos compuestos químicos reaccionaban en esa superficie como ante la presencia de agua. Siete veces. Pero ayer la NASA anuncia su “descubrimiento” y todos repiten como pericos.

¿Qué oculta esta maniobra?

Si descubrimientos “oficiales” de esta magnitud se olvidan con tanta facilidad, qué no pasará con descubrimientos “extraoficiales”, esto es, hallazgos sobre la superficie marciana (o en sus cercanbías) que se filtran al rígido control de la NASA. Hagamos un recuento:

– La “cara marciana” fotografiada por las Viking: gigantesco rostro vuelto hacia el cielo en la planicie de Cydonia.
– Las “ruinas mayas” (por su aspecto) fotografiadas por las sondas rusas Phobos 1 y 2.
– La “sombra” con aspecto de habano que se proyectaba sobre la regiòn de Arsia Mons, proveniente al aparecer de algún gigantesco objeto volador, en 1990.
– Las extrañas luces sobre el asteroide “Ceres”, cercano a Marte.
– El “haz luminoso” ciertos atardeceres el ya mencionado Curiosity ha fotografiado, elevándose al cielo

Y sin duda podríamos enlistar muchos más.
Aquí es donde comienza a aparecer otro “fenómeno social” interesante: los “trolls”. El término, en el mundo cibernáutico, se aplica a individuos que por simple aburrimiento o intereses creados se dedican a crear perfiles y cuentas falsas en redes sociales e internet para “embarrar la cancha”., atacando con insultos o, más sutilmente, divulgando “fakes” o “mercadería podrida”. Algunos se han tomado el tiempo de revisar los archivos de fotos que la NASA pone disponible al público (centenares de miles; hay que tener tiempo libre, realmente…) para revisarlas una por una y ver cuál, acentuando sus contornos, aumentando su tamaño o pixelándola puede difundirse en la Web para descalificar a quienes buscan evidencia de vida inteligente marciana: así aparece imágenes que serían jocosas de no esconder aviesos intereses un ataúd, un casco militar nazi, un celular… Así que para cuando un investigador, en búsqueda paciente, pone en exposición alguna foto que merecería un estudio más profundo, los “trolls” comienzan a subir fotos ridículas –supuestamente de la misma fuente- con lo que el enigmas planteado por el primero cae en el descrédito público.

Pero regresemos al tan cacareado “descubrimiento”. Si no es la primera vez que fehacientemente se descubre agua en Marte, ¿porqué la NASA –o las fuerzas políticas, militares, sociales de las que es tributaria- montan todo este “show”?.

Primera posibilidad: se nos está preparando para un anuncio aún más trascendente. Que en Marte hay, o ha habido, vida avanzada. Y que quizás hay –o ha habido- una verdadera civilización. Ya desaparecida. O no. De acuerdo a esta teoría, anunciarlo de manera imprevista sería traumática en términos culturales y sociales, por lo que hay que ir realizando un “condicionamiento” durante años de manera que el ideario colectivo digiera de mejor manera semejante noticia.

Pero hay una segunda posibilidad, si se quiere, más inquietante: que dentro de pocas semanas aparezcan los científicos de la NASA desmintiendo esta información, informando que se ha confundido un fenómeno natural con otro cualquiera. ¿Y esto, para qué?. Para provocar lo que en Psicología Conductista se llama un “refuerzo de Skinner” inverso: un aviso, la negaciòn del aviso, otro aviso, la nueva negaciòn del mismo, crea en la mentalidad –individual y colectiva- un hastío, indiferencia y hasta escepticismo defensivo. Así,. Si ocurriera “algo” imprevisto –actividad inteligente no humana sobre la superficie marciana, por caso- y se filtrara por ámbitos no oficiales resultaría muy sencillo “debunkearla” acudiendo al recuerdo residual de las pasadas “negaciones”.

Ahora bien, el lector puede preguntarse: “Pero…¿porqué tanto esfuerzo en ocultar, entonces, la realidad de la vida inteligente extraterrestre?”. En lo personal no puedo menos que sonreír con cierta ternura cuando gente pretendidamente inteligente me miran con cierto grado de azoramiento al plantear cómo ciertas agencias gubernamentales o para gubernamentales están tan interesadas en ocultar la realidad extraterrestre. Porque, desde su percepción de la realidad, el saber a ciencia cierta que no estamos solos en el universo –y que, más aún, posiblemente nos visitan o han visitado- es algo que pasa “allá afuera y lejos” y en nada puede afectar la mundana y cotidiana vida nuestra sobre la Tierra.
¿Qué no?.
Déjenme citar algunas situaciones:
– La certeza de la presencia extraterrestre visitando nuestro planeta desnudaría la ineficiencia e inutilidad de nuestros aparatos militares, de defensa espacial y aérea, en la misiòn de controlar una hipotética incursión belicosa de otra raza. Estoy seguro que eso no ocurrirá (de haberlo deseado, ya lo habrían hecho): pero vayan a convencer a millones de personas que, descubierta así nuestra indefensiòn como especie, liberarían los aspectos más brutales, perversos o psicóticos de sus propios miedos.
– Al mismo tiempo, las enormes cantidades de energía necesarias para las visitas cósmicas implican tecnologías que –si llegaran a estar a disposición de la especie humana- implicarían el quiebre inmediato de las multinacionales del petróleo y otras formas de energías no renovables. Las verdaderas “dueñas del mundo”, después de todo.
– Pero tras la caída de tantas empresas poderosas, habría una avalancha de desastres políticos y financieros: multimillonarios jeques que sin poder económico deberían acudir a alimentar los tribalismos más exacerbados para no perder posición, millones de medianas y pequeñas empresas que dependen directa o indirectamente de esas grandes multinacionales (imaginen sólo el caos y el tiempo que llevaría convertir a todos los vehículos –o ser reemplazados- en el mundo para aprovechar estas nuevas energías) y significaría, instantáneamente, decenas de millones de desocupados que ningún sistema de inclusión o seguro social podría corresponder.
– Finalmente, las grandes religiones, basadas en un antropocentrismo que considera al Hombre pináculo de la creación, hijo dilecto de la misma y centro del Universo pondrían en entredicho sus aseveraciones milenarias sobre las cuales, se supone, construyeron sus fortalezas. ¿Cómo explicar, por ejemplo, a un Mesías que se supone naciò una única vez como mortal?. ¿Los pueblos de otros planetas no habrían conocido la “salvaciòn”? (con lo cual nos pondríamos en situación similar a la del clero de la Conquista americana dispuestos a llevar la salvaciòn a los aborígenes…. Y ya sabemos lo que significó). ¿O ese Mesías ya habría encarnado en infinitos planetas, y entonces el Dogma no es tal?.

Incidentalmente, quiero señalar que hay otro campo de noticias mundiales que es tratado con el mismo “refuerzo de Skinner inverso” que la “vida en Marte”: el fenómeno OVNI. Efectivamente, periódica, cíclicamente, las agencias de noticias difunden los mismos “comunicados oficiales” donde se anuncia la creación de “comisiones de investigación de ovnis”. Periódica, cíclicamente también, se anuncia que las “conclusiones” de esas investigaciones ponen de manifiesto, o bien que “los ovnis no existen” o que “no entrañan riesgo alguno para nuestros pueblos”. Siempre, todas y cada vez, anunciado como “la primera vez”…

Sea cuales fueren las respuestas correctas, no puedo dejar de detenerme en la fascinación que Marte arroja sobre el espíritu humano. Desde siempre se mira su rojo fulgor en el cielo nocturno con una mezcla de aprensiòn y melancolía. Antes, mucho antes, siglos antes de “La Guerra de los Mundos”, de Wells, se suponía a Marte habitado por civilizaciones avanzadas. Ni Venus, pese a su papel protagónico en tantas cosmogonías, incitó para las mentes calenturientas mucho más que el eco de un nebuloso Parque Jurásico extraterrestre. Ya, en el 400 A.C, Petrodoro de Quíos suponía en él la existencia de un pueblo de filósofos. Claro, el filósofo era a esos tiempos lo que el experto en informática a los de hoy: el paradigma de la actualizaciòn científica. Y me pregunto si esas especulaciones y esa fascinación no responderá a cierta memoria genética, ancestral, en la que recordamos que ya fuimos visitados de allí. O, quién sabe, si no es nuestra cuna original.


fuente/institutoplanificador.wordpress.com

¿Qué opináis sobre estas misteriosas bolsas reflejadas en relieves de antiguas civilizaciones? ¿De qué se trata? ¿Cuál es su finalidad?

Dan Winter. "Las emociones afectan a nuestra genética".

martes, 29 de septiembre de 2015

Mensajes Ocultos en el Arte.

davinci


Son muchas las obras de la pintura, escultura, la arquitectura e incluso el cine, que almacenan mensajes ocultos que no pudieron mostrar abiertamente y que solo eran legibles para un grupo de iniciados, fueron muchos los artistas que astutamente colocaron informaciones dentro de su arte. ¿Qué claves escondían?, ¿Por qué ocultaban la información?, ¿Qué artistas eran aquellos que más claves secretas imprimían en sus obras?

Hablamos de ello en la Cadena Pirenaica (Radio Valira) dentro del programa Sabiens, dirigido por Ferran Prat y en el que intervienen Jose Luis Camacho de Mundo Desconocido, Jaime Verdu y Josep Martínez.

Esperamos que os guste.





fuente/ Mundo Desconocido.es

DESCLASIFICADO. Desclasifican unas imágenes secretas del planeta Venus de hace 30 años.

El Instituto de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Rusia hace públicas 30 años después de ser realizadas por las sondas soviéticas Venera una serie de imágenes únicas de supuestos seres vivos en el planeta Venus.


El doctor de ciencias físicas y matemáticas del Instituto de Investigación Espacial Leonid Ksanfomaliti ha explicado que las instantáneas tomadas hace 30 años por los aparatos espaciales rusos revelan la existencia de unos extraños objetos que se mueven y tienen aparentes rasgos de seres vivos, informan medios rusos.
Los objetos fueron accidentalmente captados por las cámaras instaladas en las sondas soviéticas Venera, que realizaron vuelos a Venus en 1975 y 1982, ha recordado el científico.
Como prueba de su hipótesis, Ksanfomaliti ha hecho públicas las fotos tomadas por el aparato espacial Venera-13, recibidas en marzo de 1982. El investigador descubrió varios objetos que aparecen y desaparecen en una serie consecutiva de imágenes en la que se asemejan a "un disco, un jirón negro y un alacrán".  
Algunos de estos objetos están presentes en las primeras imágenes, pero desaparecen posteriormente. Según el científico, ello se debe al fuerte ruido que produjo el aparato espacial al aterrizar. Otros objetos, como el supuesto "alacrán",  probablemente quedaron enterrados bajo el suelo que levantó la nave al aterrizar, y tardaron un tiempo en aflorar en la superficie.
Ksanfomaliti ha explicado que tenía intención de hacer público su descubrimiento mucho antes, aunque decidió aplazarlo por falta de apoyo.
El investigador afirma haber tomado la decisión de volver a estudiar la posible existencia de vida en Venus a causa del importante número de nuevos resultados en las investigaciones de exoplanetas, algunos de ellos con condiciones físicas parecidas a las de Venus.
fuente/RT



¿Estamos en la era dorada de la sinestesia?.

LA SINESTESIA ES LA ALTERACIÓN SENSOPERCEPTIVA EN LA QUE LA ESTIMULACIÓN DE UN SENTIDO PRODUCE LA PERCEPCIÓN DE UNO DISTINTO (“VER“ SONIDOS, POR EJEMPLO)


Los estudios sobre la percepción son en general sumamente complejos, sobre todo porque hay que partir de sensaciones subjetivas y sólo recientemente los avances en neurociencias han servido para descifrar sus misterios.

En el caso de la sinestesia, las mediciones objetivas han demostrado que alrededor de 4% de la población la posee en alguno de sus tipos. Esto según los estudios de David Eagleman, neurocientifico que ha trabajado para intentar responder cómo es que cada cerebro percibe realidades diferentes.

El estudio de la sinestesia ha estado históricamente marcado por una serie de malentendidos, en buena medida porque distintos grupos artísticos (como los románticos en el siglo XIX o los surrealistas a principios del siglo XX) se sintieron intrigados por el fenómeno y lo pusieron en boga. Sin embargo, con la llegada del conductivismo los casos sinestésicos fueron categorizados como estudios acerca de personas sumamente sensibles a asociaciones típicas de la memoria.

El número de publicaciones sobre el tema bajó drásticamente de 135 en 1920 a cinco en 1960.

Antes de la llegada de los escáneres neurológicos, la gente era muy renuente a hacerse cualquier tipo de análisis, según menciona, al igual que otros autores, Siri Hustvedt, autora de The Shaking Woman or A History of My Nerves (La mujer temblorosa), una novela sobre la llamada “enfermedad de los nervios”.


Por su parte Eagleman y su equipo son los responsables del primer laboratorio encargado de estudiar la sinestesia, el cual publica sus resultados en línea a través del sitio synesthete.org. A partir de dichas pesquisas Eagleman pretende dilucidar si la experiencia sinestésica es el resultado de lo comúnmente conocido bajo la expresión “cables cruzados”, o si es genéticamente derivada del exceso de conexiones neuronales en el cerebro (lo cual posiblemente también la haga hereditaria).

Para estos investigadores el reciente interés por la sinestesia es algo positivo, por ser una buena incursión respecto a la comprensión de cómo el cerebro de diferentes personas puede percibir la realidad de formas tan distintas: aun cuando todos nos encontremos sentados observando la misma cosa, la percepción nos permite ver el mundo de manera muy diferente a los demás.

Resulta fascinante que los sinestésicos pasen su vida entera sin sospechar que pueden percibir la realidad de manera completamente distinta a otras personas, pero lo cierto es que, de alguna manera, casi siempre aceptamos la realidad presentada ante nosotros sin ni siquiera cuestionarla. 

Si deseas averiguar si ver un arcoíris de manera involuntaria cada vez que suena tu canción favorita es algo común o no, haz el test del sitio de Eagleman.

fuente/Pijamasurf

Buddy Holly,Big Popper y Ritchie Valens. El día en que la música murió: conoce la desgarradora tragedia que cambió la historia del rock.

¿Qué tienen en común los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, Bob Dylan, The Clash y Eric Clapton? De una u otra forma, todos ellos reconocieron haber sido inspirados por Buddy Holly, un chico de 22 años que en su corta carrera como músico revolucionó la historia del Rock.

¡Quién sabe lo que podría haber hecho si tan solo hubiera tenido unos años más para seguir haciendo música! Lamentablemente, la vida de Holly terminó de forma trágica el 3 de febrero de 1959. Con él, murieron también otros dos grandes del rock de la época: Big Popper, de 28 años y Ritchie Valens, quien con tan solo 17 años ya había producido hits como La Bamba y Donna.


Una última gira



Ser músico nunca fue cosa fácil y la situación no era diferente en los años 50. Holly había tenido una buena racha con su banda, The Crickets, con quienes había tenido varios éxitos incluyendo un número uno. Sin embargo, algunos problemas con su manager le impidieron cobrar las regalías que le correspondían como compositor.

Su reciente casamiento con su novia, María Elena, quien rápidamente había quedado embarazada, significaba que Holly necesitaba solucionar su situación económica cuanto antes. Fue entonces que accedió a formar parte de la Winter Dance Party Tour.

En esa gira lo acompañaron otras dos estrellas del rock de los 50. The Big Popper era el nombre artístico de Jiles Perry Richardson Jr., quien había empezado como DJ en Texas y luego había comenzado su carrera como músico con hits como Chantilly Lace.




También en la gira estaba Ritchie Valens, cuyo verdadero nombre era Richard Steven Valenzuela, un hijo de emigrantes mexicanos que con 17 años ya contaba con un sencillo, Donna, a punto de alcanzar el disco de oro.

Una decisión fatal



La gira estaba muy mal organizada: los músicos debían atravesar grandes distancias casi sin dormir en autobuses que carecían de calefacción. Varios ya se habían enfermado y un miembro de la banda de Holly incluso había tenido que ser internado por congelamiento extremo en los dedos de los pies.

Cansado de estas circunstancias, después de 11 noches de gira, Holly decidió contratar un avión para que los llevara rápidamente a su siguiente destino. Con él debían viajar los miembros de su banda: su bajista, Waylon Jennings, y su guitarrista Tommy Allsup. Sin embargo, Jennings cedió su asiento a Big Popper, quien estaba engripado, y Allsup tiró una moneda para disputar su asiento con Valens, quién ganó.

Las condiciones climáticas eran muy malas, a pesar de lo cual se le dio permiso a Roger Peterson, un joven piloto de 22 años, para despegar. El viaje, lamentablemente, duró muy poco. Por razones que al día de hoy no están claras, el avión cayó abruptamente en un campo matando a sus 4 tripulantes.


Un legado sin igual



Tributo a Buddy Holly



Las noticias de la tragedia se esparcieron rápido. La industria de la música no estaba preparada para el éxito que suele seguir a muertes inesperadas como estas, pero pronto tuvo que adaptarse.

Los discos de Holly empezaron a venderse como pan caliente, no solo en Estados Unidos, sino también al otro lado del Atlántico, en el Reino Unido. No hubo grandes movilizaciones por la muerte de Holly, pero no cabe duda de que fue el comienzo de una leyenda.




Con tan solo 22 años, Holly ya había empezado algo que no se podría parar. Lennon y Harrison aprendieron a tocar la guitarra escuchando sus cintas. El primer sencillo de los Rolling Stones en Estados Unidos fue un cover de Holly: Not Fade Away. Elton John lo admiraba tanto que comenzó a usar lentes en honor a él… La lista de grandes artistas inspirados por Holly es realmente enorme.

En 1971, Don McLean se encargó de terminar de inmortalizar la historia y darle el nombre de «el día en que la música murió» con su canción American Pie. Si nunca habías prestado atención a la letra, es un buen momento para hacerlo:




fuente/Batanga


lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Quién fue Ada Lovelace?

Ada Lovelace fue pionera en el campo de la programación de computadoras. Amante de las matemáticas y las ciencias, trabajó con Charles Babbage, el padre de los ordenadores.
Ada Augusta Byron King popularmente conocida como Ana Lovelace nació el 10 de diciembre de 1815 en Inglaterra. Hija del gran poeta romántico Lord Byron, a quien nunca conoció, Ada, inició sus pasos dentro de las ciencias a muy corta edad.
Con gran rigor y disciplina, esta niña se distinguía del resto por sus preguntas insipientes y sed de conocimiento. Entre algunos de sus tutores se destaca el matemático y lógico Augustus De Morgan.
En 1833 comenzó a trabajar junto a Charles Babbage iniciándose rápidamente en el mundo de la programación.

La primera programadora de la historia

En 1843, Ada publicó una serie de notas sobre la máquina analítica de Babbage. Este invento, que nunca se construyó, fue el antecedente del ordenador moderno. Pero ella no sólo se encargaba de esa tarea, también realizaba aportes a dicha investigación.
Como consta en sus escritos, Ada interpretó las ideas del científico protoinformático y describió un lenguaje de programación cuyos aportes marcaron precedentes dentro de la historia de la informática.

Sus grandes aportes

Esta joven genia también describió conceptos como el bucle y la subrutina y escribió un plan detallado para calcular los valores de los números de Bernoulli. Del mismo modo describió como se podían realizar operaciones trigonométricas y definió el uso de tarjetas perforadas para programar la mítica máquina de Babbage.
A lo largo de su existencia se relacionó con grandes científicos e intelectuales como Charles Wheatstone, Charles Dickens, Michael Faraday o Sir David Brewster.

Reconocimiento tardío

Luego de trabajar incansablemente y de una vida sentimental algo agitada, Ada Lovelace murió de cáncer, en 1852, a los 37 años. Sin duda, esta mujer que se definía como analítica y metafísica, fue una adelantada a su época.
Sin embargo, la historia fue poco generosa con ella y, por siglos, le asignó el papel de transcriptora de Babbage no reconociendo sus ideas de avanzada y grandes contribuciones.
Tuvo que pasar más de un siglo para que la historia le diera su lugar. Así fue como, en 1979, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos reconoció los aportes de esta joven inglesa y creó un lenguaje de programación en su honor llamado Ada. 
fuente/.batanga.com Por:Antonia Tapia

Un inmenso agujero se formó en la noche del sábado en una zona de camping en una popular playa de Queensland, Australia.

Un avistamiento espectacular se produjo en la localidad de Teguise en las Islas Canarias a principios de septiembre de 2015.